Los efectos de las borrascas fuerzan el trasvase de los cereales al girasol
La oleaginosa crece en superficie cerca de un 30%, mientras el trigo baja en el mismo porcentaje en una campaña ‘difícil’
Las sucesivas borrascas que arrasaron con las explotaciones agrarias andaluzas en el mes de enero y febrero han provocado un vuelco en las tendencias de siembra en la región. A grandes rasgos, el girasol verá un aumento de su superficie de hasta un 30% (superando así las 95.310 hectáreas del año anterior) por la imposibilidad de haber sembrado cereal por las lluvias y la flexibilización referente a la normativa de la PAC para este año, referente a la rotación y la diversificación.
De hecho, mucha gente no ha podido sembrar cereales y se ha visto obligada a sembrar, de nuevo, girasol, la ‘tradicional’ combinación para rotar cultivos.
No obstante, como detalla Macu G. Villa, técnico de Herbáceos de Asaja Sevilla, las siembra del girasol también se ha visto retrasada por las lluvias, que siguen inundando algunas parcelas y han dificultado las labores preparatorias. «La campaña de siembra va, aproximadamente, por la mitad, cuando normalmente se da por acabada en la segunda quincena de marzo», asegura.
En este sentido, los agricultores sevillanos, y andaluces, siguen apostando por las variedades de alto oleico frente al convencional o linoleico, ya que existe un diferencial de precio de unos 100 euros/tonelada que favorece la rentabilidad en una campaña ya de por sí difícil.
Gran disparidad
Por otra parte, la situación de los cereales de invierno en la provincia de Sevilla presenta, ahora mismo, «una gran disparidad» debido a las malas condiciones climatológicas de los últimos meses. Los encharcamientos, a veces incluso inundaciones, han dificultado el acceso a las explotaciones durante semanas, dividiendo la siembra en dos bloques diferenciados, tal y como explica Macu G. Villa: los cereales que se sembraron antes de las lluvias, a finales de noviembre, y las tardías, que se hicieron en los últimos compases de enero.
En zonas como Utrera, donde además se pudo aplicar el abonado de cobertera, se esperan rendimientos en torno a 1.800 kilos por hectárea. Sin embargo, en otras zonas como Carmona o Fuentes de Andalucía, los cereales sí han sufrido exceso de humedad y posterior asfixia radicular y aparición de enfermedades como la roya, lo que va a provocar fuertes mermas de rendimiento.

En cambio, las parcelas que se sembraron en enero son las que presentan un crecimiento más deficiente. De hecho, muchos agricultores se han visto obligados a «levantar el cultivo» y optar por siembras de primavera para no perder del todo la campaña.
Según el servicio de Información Agraria y Pesquera de Andalucía, los cereales presentan un desarrollo dispar. En general, su estado fenológico se encuentra entre encañado y comienzo del espigado. Pueden verse algunas parcelas con desarrollo escaso que no se van a recuperar y otras muchas con buen desarrollo y muy completas de plantas.
Caída de la aplicación
En cifras, se estima una caída del 30% en la superficie total de trigo respecto a la campaña anterior. En el caso del trigo blando, el descenso es del 9% (de 63.620 a 58.000 ha), mientras que el trigo duro sufre un desplome del 21% (pasando de casi 60.000 a 47.000 ha). Cebadas, avenas y triticales también registran descensos de entre el 12% y el 13%.
Por otro lado, las leguminosas también han seguido una tendencia similar debido a las borrascas y a los cambios normativos en la PAC.
Contexto geopolítico
A la campaña, que no está siendo nada fácil, se unen las consecuencias que está teniendo el conflicto en Oriente Medio. Por un lado, el gasóleo ha pasado de 0,95 euros/litro a más de 1,40 euros/litro en pocos días, lo que se estima que supone «un sobrecoste diario de 2,7 millones de euros» para el sector agrario, según detalla Macu G. Villa, y la energía ha visto el alza de sus precio en hasta un 30% en el último mes.
Subida de los fertilizantes
Por otra parte, aún más grave para los cerealistas, es la subida de precio de los fertilizantes. A modo de ejemplo, la urea ha alcanzado los 700 euros/tonelada (un 30% más de lo que costaba hace unas semanas), a lo que hay que sumar el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), que la Comisión Europea descarta suprimir, por ahora, y que encarecerá el fertilizante importando entre 40 y 50 euros por tonelada en este 2026, según cálculos del sector.
«Mientras los costes de producción se disparan cada vez más, lo s precios percibidos por el agricultor se mantienen en los mismos niveles de hace dos décadas», insiste la técnico de Asaja Sevilla.
«Mientras los costes de producción se disparan cada vez más, lo s precios percibidos por el agricultor se mantienen en los mismos niveles de hace dos décadas», insiste la técnico de Asaja Sevilla. Por ello, ante el riesgo de que explotaciones opten por «echar el cierre», y la repercusión directa en la cesta de la compra, desde Asaja exigen «medidas fiscales, exenciones laborales y ayudas directas».
El cártamo ha llegado para quedarse
Según los datos que maneja Asaja, hay un aumento significativo de la superficie sembrada de cártamo, sobre todo en zonas de Utrera. Se trata de un cultivo poco exigente en cuanto a la calidad del suelo, que soporta bien las altas temperaturas y más resistente a ataques de animales que el girasol y requiere menos abonado que otros cultivos. Además, computa como especie mejorante en la rotación de cultivos de los ecorregímenes de la PAC, lo que hace que muchos productores estén comenzando a elegirlo para venderlo como aceite y alimentación animal.