El precio de venta del trigo sube un 18% en 30 años y sus costes casi un 200%
Los datos históricos constatan la nula rentabilidad de los cultivos de secano tradicionales, para los que apenas hay alternativas
La situación en el campo es insostenible. Y no lo dicen sólo ya los agricultores, quienes desde hace semanas vienen movilizándose en distintas ciudades españolas bajo el lema de «Agricultores al Límite». Lo avala la evolución de los precios y de los ‘inputs’ agrarios.
La crisis por la que atraviesan los productores de alimentos es compleja, y aunque la conforman distintas ramificaciones, el tronco central es una vieja reivindicación del sector. Aquella que reclama precios justos por sus productos, pues lo que se les paga hoy día no les da para vivir.
Así lo constatan los datos históricos que la organización agraria Asaja ha recopilado desde 1985 y que vendrían a demostrar algo que esta patronal viene denunciando desde hace años, «que los cultivos tradicionales de la campiña sevillana, como los cereales, no son rentables», apunta el técnico de Cultivos Herbáceos de Asaja Sevilla, José Vázquez.
De hecho «en el año 1985, el precio que se pagaba por el trigo era de 15,64 euros y en 2018 el precio medio fue de 18,41 euros, lo que supone una subida de apenas un 18% en más de tres décadas». Por contra, en dicho periodo, «el coste de la electricidad ha subido un 453%, el del gasóleo un 100% y el de lubricantes un 55%, por lo que sumando sólo combustibles y energía, el gasto ha aumentado casi un 200%».
A esto habría que añadir el coste de la semilla (que se ha incrementado un 110%), el de fertilizantes (111% más), y el de la mano de obra (no precisado en el estudio), por lo que «las cuentas no salen para los agricultores», apostilla Vázquez.
Sevilla, provincia líder
Una situación que afecta especialmente a la provincia de Sevilla, que es líder productora nacional en trigo duro. «El problema es que los agricultores están atados de pies y manos, pues no hay muchas alternativas para estos cultivos, especialmente en las tierras de secano», explica el responsable de Asaja Sevilla, que señala a la crisis de precios del sector como la responsable de que «la superficie de cultivos herbáceos vaya cada campaña disminuyendo en Andalucía», frente al crecimiento de otros cultivos permanentes como cítricos, frutos secos y olivar o incluso del establecimiento de instalaciones de placas solares.
Siembras de los cereales
En cuanto a los cereales, el comportamiento de las cotizaciones en cada campaña decantan mucho las siembras de los agricultores hacia un tipo de grano u otro en la siguiente. Así, para este año 2020, se prevé un crecimiento de la superficie de trigo duro en la provincia de Sevilla, con 89.500 hectáreas, un 32% más que en 2019.
Este aumento vendría a recuperar, en parte, la brusca caída del año pasado, cuando solo se sembraron 67.674 hectáreas (frente a las 98.298 de 2018). La razón de esta caída es que durante la campaña de 2018 los precios del trigo duro fueron muy bajos, tocando suelo al final de la campaña de recolección, lo que hizo que en 2019 muchos agricultores se decantaran por otros granos con menos costes productivos y que venían cotizando al alza en los mercados, como los cereales pienso.
No obstante, la recuperación de los precios durante 2019, vuelve a incrementar las siembras de trigo duro en este ejercicio 2020.
Trigo blando
En cuanto al trigo blando, la superficie se reduce un 7,4% en esta campaña, con unas 58.500 hectáreas sembradas (frente a las 63.116 de 2019). Por último, la superficie provincial de cebada (seis carreras) y de triticale, con 900 hectáreas y 22.500 hectáreas en Sevilla, respectivamente, mantendrían la tendencia al alza que han venido siguiendo en los últimos años, al ser una opción atractiva en el ratio precio, coste y rendimiento.
El técnico de Asaja Sevilla recuerda que las siembras del trigo «se hicieron de manera escalonada por la falta de agua». Así, «hay quien sembró temprano en seco y quien esperó al oreo, por lo que el grado de desarrollo de las plantas no es homogéneo», explica José Vázquez.
En líneas generales «el cultivo está aguantado, terminando la fase del ahijado, por lo que sería muy conveniente que recibiera un golpecito de lluvia, pues empieza a estar necesitado de agua». Las próximas dos o tres semanas van a ser cruciales en el desarrollo del trigo, cuando las precipitaciones «van a ser muy importantes si no queremos sufrir daños de cosecha, ya que las temperaturas están siendo altas y se están agotando las reservas de humedad del suelo», apunta Vázquez.
Por tanto, «si no hay precipitaciones de aquí a marzo, el cultivo puede verse comprometido y sufrir consecuencias irremediables en cuanto a rendimiento, tamaño de la espiga y calidad del grano».
Oleaginosas
Los agricultores se encuentran en la actualidad realizando las labores de abonado de cobertera en el cultivo del trigo y aplicando algún tratamiento por ataques fúngicos en parcelas determinadas. Por otra parte, se están preparando las tierras para la siembra del girasol, otro cultivo tradicional en la campiña sevillana que tampoco pasa por sus mejores momentos.
De hecho, la superficie sembrada en Andalucía en 2019 fue de 199.000 hectáreas (unas mil hectáreas menos respecto a 2018), fruto de la escasa rentabilidad asociada a los bajos precios de la pipa en las últimas campañas.
Así, venimos de una producción corta tanto a nivel provincial, con 117.000 toneladas cosechadas el año pasado, como regional, con alrededor de 230.000 toneladas en toda Andalucía, con un claro predominio hacia el girasol alto oleico.
La tendencia para esta campaña 2020 continúa esa senda de crecimiento de las semillas alto oleico, ya que «el perfeccionamiento de la semilla y la mejor adaptación del cultivo a las condiciones propias de la provincia está haciendo que muchos agricultores se decanten por el alto oleico en detrimento del convencional, pues prácticamente están igualados en cuanto al rendimiento en campo y el alto oleico cotiza más». Igualmente, «se prevé una caída de la siembra en secano y un mayor peso del girasol en regadío», señala el técnico José Vázquez.