El sector del girasol reivindica su rentabilidad y buenos precios
Agopro pone sobre la mesa las perspectivas del cultivo para este 2023 y da las claves para elegir las mejores semillas
La empresa Agroproducciones Oleaginosas (Agropro), celebró recientemente en Sevilla la segunda edición del foro «La sostenibilidad del girasol. Nuevos retos: mercado y desarrollo sostenible», que sirvió para tomarle el pulso al sector y poner sobre la mesa las perspectivas de futuro.
«Las previsiones indican que la superficie de girasol en España bajará ligeramente con respecto al año pasado, pero se mantendrá claramente superior a la media de las últimas campañas», detalla Miguel Costa, director general de Agropro-Sovena Oilseeds.
En los últimos años, los datos reflejan que el cultivo del girasol ha perdido hectáreas en favor de otros como el olivo, el almendro e, incluso, algunos herbáceos. No obstante, en estos últimos tiempos se aprecia bastante interés por sembrar girasol, debido a los precios actuales que demuestran, según Costa, «que es un cultivo muy competitivo». «En cualquier caso, la superficie final estará influenciada por el clima y habrá que ver cómo los agricultores se adaptan a la nueva PAC en cuanto a la planificación del girasol y las leguminosas como cultivos mejorantes», concreta el director general a ABC.
Un cultivo menos exigente
En cuanto a la región andaluza, la superficie de secano para los cultivos herbáceos está «bastante acotada» y, a pesar del papel relevante del girasol, «es difícil que el aumento de hectáreas sea significativo, desde Agopro piensan que se mantendrá estable a pesar de la prórroga de la norma europea que permitirá que se puedan sembrar los barbechos.
Cabe recordar que el año pasado, de forma puntual, la superficie en regadío de las oleaginosas subió del 11.5% al 15.8% debido a la menor de dotación de agua, al ser el girasol un cultivo mucho menos exigente que los tradicionales en ese aspecto.
Respecto a la rentabilidad, Miguel Costa asegura que, en un mercado donde los costes de los insumos están en alza, el girasol «tiene la ventaja de ser un cultivo con mucha menor necesidad de inversión y un ratio de eficiencia muy alto». «Por supuesto, al ser un cultivo eminentemente de secano, el clima influye directamente y debemos tener en cuenta una media de años significativos», concreta.
De esta manera, desde Agopro aseguran que, con un análisis detallado, el girasol ha demostrado una rentabilidad muy interesante con importantes beneficios dentro de la alternativa tradicional, tanto en secano como en riego. En cuanto a los precios, las oleaginosas están en niveles históricamente altos, y con una demanda global estable hacen presagiar que continúe con esta tendencia a medio plazo.
Una industria sólida
Otra variable que debemos tener en cuenta es que España tiene una industria muy sólida con una producción deficitaria, dispuesta a comprar girasol en cualquier momento, lo que garantiza la salida de la cosecha, así como la sostenibilidad del cultivo, tal y como afirma Costa.
«Dadas las circunstancias geopolíticas y económicas, el del girasol es un sector que sigue teniendo mucho futuro en España, siempre y cuando toda la cadena de valor aplique las mejores prácticas y la tecnología», reitera Costa. Precisamente son las nuevas tecnologías, uno de los grandes retos del sector de las oleaginosas, y del campo en general, reconoce el director general de Agropro-Sovena Oilseeds.
Proyecto de innovación
En este sentido, destaca que Sovena invierte en la tecnificación del cultivo liderando el proyecto «Oleoprecisión», a través del que se ha desarrollado una APP que ayuda a la toma de decisiones y permite el acceso de los agricultores y técnicos a datos históricos, conocimiento existente, potenciales productivos, variedades, situación climática actual, acumulada y predicciones meteorológicas. «El principal objetivo es mejorar la rentabilidad del agricultor, combinando genética y técnicas de cultivo», especifica Costa.
Cómo elegir las mejores semillas
De otro lado, Miguel Costa asegura que, hoy en día, la mejora genética del girasol ha evolucionado para dar respuesta a las necesidades del agricultor, tanto por resistencias frente a enfermedades y parásitos como por las distintas alternativas para combatir las malas hierbas.
«Todo esto ha hecho que podamos elegir entre un amplio espectro de variedades con características muy definidas según los distintos escenarios del cultivo», explica. Por todo ello, son muchos los factores que hay que tener en cuenta para elegir la variedad correcta: tipo de aceite (clásico o alto oleico), vigor de partida, ciclo adaptado a las condiciones y fecha de siembra, tolerancia a estrés, potencial de rendimiento, contenido en aceite, resistencia a enfermedades, etc.