Abelardo de la Vega: «Trabajamos para ofrecer variedades de girasol más productivas y resistentes»
El Centro Tecnológico de Investigación de Corteva Agriscience, ubicado en La Rinconada, es un referente mundial en investigación de este cultivo
Abelardo de la Vega es el director de Investigación para Europa de Corteva Agriescience, la división de agricultura de la multinacional DowDupont. Doctor Ingeniero Agrónomo por la Universidad de Buenos Aires, lleva más de 25 años dedicado a la investigación sobre mejoras genéticas de los cultivos extensivos.
-Hace pocas semanas que se ha hecho público que la actual división agrícola de DowDupont operará con el nombre de Corteva Agriscience, ¿qué aporta esta fusión a los objetivos de investigar y desarrollar nuevos productos?
-Es un paso muy importante, que se hará efectivo en julio, ya que supone unir las fuerzas de compañías cuya actividad se basa en la ciencia, agrupando a DuPont Crop Protection, DuPont Pioneer y Dow AgroSciences. Esto abre un sinfín de posibilidades tanto en el área de semillas como en la de protección de cultivos, permitiendo unas sinergias que, sin duda, darán lugar a soluciones más eficaces para mejorar la productividad de las explotaciones, la protección del medio ambiente y el acceso a alimentos sanos y seguros. Pensamos que la demanda de alimentos y energía de una población mundial cada vez más creciente requiere fuertes inversiones en investigación, algo que solo puede producirse a través de la unión de empresas con similares objetivos, valores y métodos de trabajo.
-El Centro Tecnológico de Investigación Multicultivo de la compañía ubicado en Sevilla lleva más de un año en funcionamiento, ¿qué cultivos se estudian en él?
-El centro de investigación de La Rinconada está principalmente orientado al cultivo del girasol, para el que cuenta con 10.000 metros cuadrados de invernaderos, laboratorios con más de mil metros cuadrados de superficies y la suficiente área agrícola para la conducción de campos de cultivo y ensayos comparativos de rendimiento, entre otros parámetros. Sin duda, este nivel de investigación dedicada al girasol es único a nivel mundial. En cuanto al trabajo del centro, se orienta a la generación de nuevas variedades de girasol más productivas y mejor adaptadas a los distintos entornos. También se está desarrollando un programa de investigación sobre tolerancia a sequía en maíz, que es el cultivo prioritario para la compañía a escala mundial gracias a la marca Pioneer. En general podemos decir que este centro situado en Sevilla está preparado para llevar adelante programas de investigación sobre cualquier cultivo extensivo que sea de interés para agricultores de diferentes lugares del mundo, aunque nuestro foco principal está puesto en Europa.
-¿Por qué se eligió Sevilla para estudiar el girasol?
-Cuando empezamos a considerar la necesidad de contar con un centro de investigación orientado al cultivo del girasol se barajaron distintas ubicaciones, todas ellas en Europa, ya que es en este continente donde se cultiva hasta el 70% del girasol mundial. Al final, elegimos Sevilla por su clima favorable y por el entorno, con una fuerte tradición agrícola que nos ha ayudado a encontrar profesionales cualificados con distintos perfiles. También ha contribuido la vinculación histórica, ya que Pioneer contó con una factoría en La Rinconada hasta finales de los años 90, y el apoyo de las instituciones. Por otro lado, considero que para Sevilla, y Andalucía, es muy importante tener un centro tecnológico de estas características para dar respuesta a los princpales problemas que afronta la agricultura mundial: el cambio climático y el impacto de enfermedades y parásitos en cultivos clave.
Nuevas tecnologías
-¿Las nuevas tecnologías pueden aplicarse al cultivo del girasol?
-Sí, de hecho el centro integra las tecnologías más avanzadas para estudiar dicho cultivo, desde desarrollo acelerado de líneas endocriadas a la utilización de inoculación artifical para la resistencia al jopo y a varias enfermedades fúngicas, uno de los principales problemas a los que se enfrenta el girasol. Por otra parte, el centro tecnológico de Sevilla ha aumentado la capacidad y velocidad de desarrollo de híbridos de girasol de forma considerable. A través del uso del rescate de embriones inmaduros a los 10-12 días de la polinización, el cultivo en invernaderos y la extensión artificial de la duración del día, podemos realizar cuatro generaciones o ciclos al año frente a un máximo de dos si se utilizan técnicas convencionales.
-¿Cuáles son las principales enfermedades del girasol que hay que combatir en la actualidad?
-Consideramos fundamental trabajar sobre importantes plantas parásita como el jopo y enfermedades fúngicas, como verticilosis, roya, mildiu y el cancro del tallo del girasol causado por «Phomopsis». Sobre todas ellas se está trabajando en nuestro centro. Nuestra marca ProtectorTM identifica a aquellos híbridos que presentan un nivel de resistencia genética nativa frente a una especie de planta parásita o enfermedad fúngica, de tal manera posibilita que el nivel de síntomas sea mínimo y el daño económico producido casi nulo. En la actualidad contamos con híbridos de girasol Pioneer ProtectorTM para mildiu y jopo. En el futuro expandiremos esta marca a otras enfermedades de manera se proteja aún más el rendimiento de nuestros agricultores.
-¿Cuáles son los objetivos que se plantean de cara al futuro?
-Nuestro objetivo inmediato es ofrecer al mercado nuevos híbridos de girasol más productivos, más resistentes a las amenazas ambientales y mejor adaptados a las condiciones de cultivo propias de las zonas por las que se extiende el girasol en Europa (cuencas del Mediterráneo y Mar Negro, Ucrania y Rusia, fundamentalmente). Como suele suceder con todo lo relacionado con la investigación y la ciencia en general, son necesarios años antes de alcanzar resultados concretos y tangibles, pero estamos trabajando en ello.
-En estos últimos años se ha producido una reducción de la superficie de siembra dedicada al girasol.
—El girasol es un cultivo interesante siempre en el secano y en años en los que la disponibilidad de agua sea limitada. No obstante, como todos los cultivos extensivos, el cultivo del girasol es muy sensible al precio, por lo que la oscilación de la superficie es normal. En este sentido, las nuevas variedades alto oleico aportan un plus de rentabilidad interesante para el agricultor.
Sector agrario
-¿Cómo valora la situación actual del sector agrario andaluz?
-Asistimos a una verdadera revolución tecnológica en el campo, lo que se denomina digitalización de las explotaciones. Están en auge el desarrollo de nuevos híbridos, la agricultura de precisión y la aparición de nuevas moléculas para la protección de cultivos. Andalucía, que es una potencia agrícola por calidad y diversidad de producción, está inmersa en el proceso de adopción de estas tecnologías, un camino que consideramos clave. Por ello ofrecemos asesoramiento y productos para ayudar a los agricultores a no perder el tren de las nuevas tecnologías y mejorar la rentabilidad de sus explotaciones.