La bajada del consumo sigue siendo el ‘talón de Aquiles’ de la carne de ovino
El sector vive un momento con precios muy buenos pero con la necesidad de afrontar sus retos estructurales: la caída del censo y la necesidad de más presencia en los hogares
El sector de del ovino de carne ha arrancado 2026 en una posición con dos caras opuestas. Por un lado, los precios en origen se mueven en unos niveles bastante altos, «prácticamente inéditos». Por el otro, el sector se enfrenta a tres problemas estructurales que parecen no tener fácil solución: la reducción del censo productivo, el descenso de los sacrificios y la caída sostenida del consumo nacional.
Según revela el último informe trimestral elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, los precios del cordero se mantienen en niveles muy superiores a los registrados hace un año. Destaca especialmente el cordero de menos de 7 kilogramos, cuya cotización alcanza los 1.270,9 euros por cada 100 kilogramos canal, lo que supone un incremento del 28,3% respecto a 2025. El resto de categorías también registran aumentos interanuales relevantes, situados entre el 11,9% y el 18,4%.
En el contexto europeo, España se posiciona entre los países con las cotizaciones más elevadas tanto para el cordero ligero como para el pesado, una situación que refleja la fortaleza de la demanda y la limitada disponibilidad de oferta.
En cuanto a la producción, el informe confirma una ligera tendencia descendente. Durante el primer trimestre de 2026 se sacrificaron 1,73 millones de ovinos, un 2,7% menos que en el mismo periodo del año anterior. Del mismo modo, la producción de carne medida en peso canal se redujo un 2,2%, hasta situarse en 23.025 toneladas.

Mejor presencia en los hogares
Si hay una cosa clara es que el consumo doméstico continúa siendo el principal punto débil del sector. Entre enero y noviembre de 2025, el consumo de carne fresca de ovino y caprino descendió un 12,9%, mientras que el dato anual móvil refleja una caída del 10,7%. Esta evolución confirma una tendencia estructural de reducción del consumo en los hogares españoles, algo contra lo que el sector está trabajando en los últimos años, sobre todo a partir de campañas promocionales, pero que no termina de cambiar de rumbo.
De otro lado, la estrategia exportadora ha dado un vuelco radical en este primer trimestre de año. Los envíos internacionales de animales vivos se han desplomado un 47,9%, un frenazo histórico en el que, pese a todo, Argelia se mantiene como el cliente principal reteniendo el 38,3% de las operaciones.
La nota positiva la pone la carne de ovino procesada, cuyas ventas al exterior crecieron un 6,4%. Este impulso se debe a la espectacular reactivación de los mercados comunitarios y mediterráneos, con Portugal duplicando sus compras (con un 91,4% más), Italia subiendo un 74,4%, Israel y Grecia creciendo por encima del 35% y Argelia absorbiendo el 33% de l carne de ovino exportada por el sector español.
Ante este escenario, desde el sector consideran «fundamental» reforzar las medidas de apoyo a los productores, mejorar la rentabilidad de las explotaciones y desarrollar campañas de promoción que contribuyan a impulsar el consumo de carne de ovino, especialmente entre los consumidores más jóvenes. «Estas actuaciones serán clave para garantizar la sostenibilidad y el futuro de un sector estratégico para numerosas zonas rurales del país», aseguran los ganaderos.