Cítricos: ¿Cómo protegerlos de las babosas y caracoles?
La RAIF ha hecho una serie de consideraciones ante la previsión de un ascenso de temperatura, que podría favorecer la actividad de estas plagas
Tras observarse en la última semana, los daños por caracoles y babosas en frutos de variedades medias y tardías por recolectar, la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de la Junta de Andalucía (RAIF) ha alertado de que el ascenso de temperatura previsto puede favorecer la actividad de estos moluscos gasterópodos, por lo que ha publicado una serie de consideraciones para actuar antes estas plagas.
Sin embargo, desde la RAIF inciden en que, los caracoles y babosas terrestres son considerados en el cultivo de los cítricos como «una plaga secundaria, según la época y/o la edad del arbolado pueden causar de manera ocasional graves problemas».
Asimismo, destacan que «los daños más graves son los que producen en primavera y otoño sobre los frutos», y es que tanto los caracoles como babosas poseen en la boca una estructura llamada rádula con miles de dentículos que les sirven para raspar, produciendo heridas que penetran hasta el albedo.
Además, aseguran que en plantaciones de hasta cuatro años pueden afectar al desarrollo vegetativo del árbol al alimentarse de brotes, ramas y hojas. También pueden producir daños en las hojas, aunque sin apenas repercusión para el cultivo adulto.
Efectos y recomendaciones
Actualmente, en invierno, caracoles y babosas pasan por un periodo de hibernación. Este será más corto o más largo según el fotoperiodo y la temperatura. «Dichos factores deberán tenerse en cuenta, especialmente en las zonas del litoral de Andalucía, donde los inviernos suelen ser más suaves», afirman desde la RAIF. Por tanto, con un periodo de hibernación más corto, podrían producirse en esta época del año daños en frutos tras un periodo de altas humedades y lluvías.
En el marco de la Gestión Integrada de Plagas, la Guía de cítricos recomienda para el seguimiento y estimación del riego para el cultivo realizar un seguimiento de los niveles poblacionales.
Para llevar a cabo este seguimiento, aconsejan colocar debajo de la copa de un árbol varias tablas de madera de 30x 25 cm con tacos de 3cm en los extremos y realizar cada mes un conteo de los caracoles que se han fijado a la tabla a modo de refugio.
La Red de Alerta recomienda, como en el resto de plagas y enfermedades, anteponer las medidas culturales, medios físicos, control biológico…a los métodos químicos.
Algunas de las actuaciones que recomiendan son: evitar que las ramas toquen el suelo o las malas hierbas, colocarse láminas de cobre alrededor del tronco para evitar la subida de caracoles y babosas o mantener limpias las fincas de malas hierbas para dificultar el desplazamiento de las plagas.
Finalmente, y en el caso de que la plaga esté bien establecida en el cultivo, aconsejan la utilización de medios químicos. Actualmente, en Producción Integrada de Cítricos en Andalucía, solo está permitido el uso de Metaldehido.