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Sanidad vegetal

¿Cómo proteger a los cítricos de las babosas y caracoles?

La RAIF ha alertado de que un aumento de las temperaturas podría favorecer el desarrollo de estas plagas

22/02/2021 Actualizado a las 16:35

Tras observarse en la última semana daños por caracoles y babosas en cítricos de variedades medias y tardías por recolectar, y preverse para los próximos días temperaturas máximas suaves en torno a los 20ºC, la Red de Alertas e Información Fitosanitaria de la Junta de Andalucía (RAIF) ha publicado una serie de consideraciones a tener en cuenta sobre estos moluscos gasterópodos.

En este contexto, ha señalado que «a pesar de que los caracoles y babosas terrestres son considerados en el cultivo de los cítricos como una plaga secundaria, según la época y/o la edad del arbolado pueden causar de manera ocasional graves problemas».

Consideraciones a tener en cuenta

Al respecto, ha destacado que los daños más importantes que producen son los ocasionados en primavera y otoño sobre los frutos, y es que tanto caracoles como babosas poseen en la boca una estructura llamada rádula con miles de dentículos que les sirven para raspar, produciéndose heridas que penetran hasta el albedo (parte de la corteza más tierna y de color blanco).

No obstante, en plantaciones de hasta cuatro años pueden afectar al desarrollo vegetativo del árbol al alimentarse de brotes, ramas y hojas. También pueden producir daños en las hojas, «aunque sin apenas repercusión para el cultivo adulto», afirman desde la Junta de Andalucía.

Caracol / Agrónoma

Actualmente, en invierno, caracoles y babosas pasan por un periodo de hibernación. Este será más corto o más largo según el fotoperiodo y temperatura. Dichos actores deberán tenerse en cuenta, «especialmente», en las zonas citrícolas ubicadas en provincias litorales de Andalucía, donde los inviernos suelen ser «más suaves».

Por tanto, con un periodo de hibernación más corto, podrían producirse en esta época del año daños en frutos tras un periodo de altas humedades o lluvias, como está ocurriendo este año.

Control y prevención

En el marco de la Gestión Integrada de Plagas, la Guía de Cítricos recomienda para el seguimiento y estimación del riesgo para el cultivo realizar un seguimiento de los niveles poblacionales.

Para llevar a cabo este seguimiento, aconsejan colocar debajo de la copa de un árbol varias tablas de madera de 30x 25 cm con tacos de 3cm en los extremos y realizar cada mes un conteo de los caracoles que se han fijado a la tabla a modo de refugio.

Como en el resto de plagas y enfermedades, en su control poblacional se antepondrán a los métodos químicos, y siempre que sea posible, medidas culturales, medios físicos, control biológico, control biotecnológico, etc.

Algunas de las medidas preventivas que se pueden realizar son evitar que las ramas toquen el suelo o las malas hierbas, colocarse láminas de cobre alrededor del trono para evitar la subida de caracoles y babosas al árbol, establecerse franjas de terreno limpias de malas hierbas que dificulte el desplazamiento de la plaga, entre otros.

Sin embargo, como último recurso podrán utilizarse aquellos medios químicos autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios del MAPA, que actualmente son el metaldehído y el fosfato férrico, ambos aplicados al suelo con una distribución general en forma de cebo.