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Final de campaña

Los cítricos no reflotan y se anclan a los precios hundidos

Queda en el campo un 20-25% de naranja por recoger, y ya se prevé que habrá fruta que se quedará en el árbol

03/05/2022 Actualizado a las 07:03

Las recientes lluvias han sido de las pocas alegrías que ha tenido el campo este año 2022, subyugado por una pertinaz sequía y unos elevados, —elevadísimos—, costes de producción. Pero dice el refrán que «a perro flaco todo son pulgas», y es lo que le ha pasado al sector de los cítricos.

Que ni siquiera la lluvia, tan esperada y necesaria, le ha beneficiado del todo, provocando también problemas de aguado y ocasionalmente asfixia radicular. Además, habrían producido una ralentización en la recolección, ya de por sí retrasada, por lo que pese a afrontar el final de la campaña aún quedan en el campo entre el 20-25% de la producción por recoger, sobre todo en Huelva y Sevilla.

La lluvia, por tanto, se suma a una serie de catastróficas desdichas acontecidas sobre los cítricos, que van camino de situar la presente campaña en una de las peores de la historia, marcada por precios totalmente hundidos, bajada del consumo, caída de las exportaciones, aumento de la producción en Andalucía e incremento de las importaciones de fruta de terceros países.

A esto se suma el impacto de una huelga de transportes a nivel nacional y el estallido de la guerra de Ucrania, afectando ambos acontecimientos la dinámica de la comercialización de los cítricos e incrementando, aún más, los ya disparados costes productivos. En definitiva, que todo lo malo que podría pasar, prácticamente ha pasado.

Campaña inédita

«Es un año para olvidar», lamenta Ricardo Serra, presidente de Asaja Sevilla y citricultor, pues «si la primera parte de la campaña fue mala, la segunda está siendo peor, si cabe».

No es la primera vez que los cítricos tienen un comienzo atropellado, pero en la segunda parte de la campaña, a partir de Navidad, se solía enmendar la situación. En este sentido, esta campaña sí es inédita, pues de principio a fin se ha desarrollado con precios ruinosos para el agricultor.

Naranjas en una explotación / La ‘Huerta del Tío Pepe

A este respecto, Serra apunta que «los precios para el consumidor son prácticamente los mismos que los del año pasado, pero para el agricultor se quedan en menos de la mitad». A esto se suma que «los costes productivos han subido mucho, especialmente el de la energía, que ha encarecido de forma directa el coste del agua para riego, pero también el de los abonos como el nitrógeno o el gasóleo».

Sin demanda

La campaña de recolección empezó con retraso debido a una maduración más lenta por las altas temperaturas. A esto se sumó que la demanda de naranjas locales no se activó como de costumbre, debido al solapamiento ante una mayor presencia de productos de países terceros, principalmente de Sudáfrica.

Esto llevó a que el inicio de la recolección de la fruta se retrase hasta primeros de noviembre, cuando lo habitual es que a mediados de octubre la naranja esté en condiciones óptimas y con demanda.
«Cuando una campaña se comprime al inicio, vamos arrastrando el exceso de oferta productiva, y los lineales no tiran de los precios al alza, a pesar de que todos los productos en el sector alimentario están subiendo», apunta Ricardo Serra.

Y es que a estas alturas «aún quedan partidas de Lane Late por vender», por lo que «es más que probable» que haya fruta «que se quede en el árbol sin recoger al pasarse su fecha y exigir la demanda otras variedades», denuncia Serra. De hecho, «el precio de las Lane Late de buenísima calidad ha oscilado entre 0,16-0,18 euros el kilo, y aún así no se venden, cuando su precio habitual ha sido, como mínimo, el doble».

Las variedades que quedan

En esta recta final de la recolección, la última esperanza de los agricultores estaba en las variedades que quedan, las Valencias (Delta y Midknight), que aguantan muy bien en cámara y se van sacando durante el verano. Sin embargo, «los precios son también muy negativos», pues «aún no he escuchado un trato a precio decente de cara a lo que queda», señala por su parte Manuel Altava, vicepresidente de Asaja Sevilla.

Naranjas en una planta de Palma del Río / Agrónoma

A este respecto, señala que «hay agricultores, sobretodo, aquellos que no están asociados a una organización de productores o cooperativa, que por esperar a ver si los precios malos mejoraban se ven obligados a desviar la naranja a la industria del zumo, y con dificultades para entrar en ella». Y es que los precios son tan malos que «incluso hay comercializadores a los que se les ha ofrecido mandarina Tango, variedad que paga royalty al estar protegida, para zumo».

A estas alturas «ya es imposible salvar la campaña», recalca Ricardo Serra. «Lo que nos queda es olvidar esta pesadilla y desear que el año que viene sea bueno para los cítricos y tengamos fruta de calidad», apostilla, aunque «no será fácil» a tenor del «precio de los fertilizantes y la escasa dotación hídrica que tendrán los cultivos de riego este verano», puntualiza.

Factores decisivos

El Ministerio de Agricultura ha elaborado un completo informe con todos los datos relevantes de la actual campaña de cítricos 2021-2022, desde su inicio el 1 de septiembre hasta finales del mes de marzo pasado.

En el mismo se habla de una producción nacional de 6,7 millones de toneladas, por debajo de la pasada campaña y de la media de las cinco últimas, con caídas productivas en la Comunidad Valenciana y Cataluña. Por el contrario, en Andalucía, con 2,4 millones de toneladas, se incrementa la cosecha tanto en relación a la pasada campaña como con la media de los últimos cinco años. Además, por tercera campaña consecutiva, el campo andaluz producirá más naranjas que el valenciano.

Respecto a la cosecha, se destaca que la campaña de recolección ha venido con retraso debido a una maduración más lenta por las altas temperaturas y que predominan los calibres pequeños por la falta de agua.

En cuanto a los precios, el informe describe un escenario complejo de mercado, con cotizaciones por debajo de los niveles de campañas anteriores en naranja y limón. Así, se fijan medias en árbol de 0,16 euros el kilo para la naranja tipo Navel y de 0,21 euros para la Satsuma. Respecto a las mandarinas, la cotización media es de 0,41 euros el kilo.

Comercialización

A este aumento productivo en Andalucía y los bajos precios se suman dificultades en la comercialización. Así, las cantidades exportadas en los primeros cinco meses de la campaña 2021-2022 (que se elevan a casi 1,8 millones de toneladas), se situarían en el nivel más bajo para este periodo de las últimas campañas. El tipo más exportado ha sido los pequeños cítricos (49% en volumen y 54% en valor), aunque ha perdido 3 puntos de representatividad respecto a la media.

Mandarinas / Agrónoma

Las cantidades mensuales exportadas se han situado por debajo del año pasado y de la media, en especial durante el mes de octubre. Casi el 90% de las exportaciones han tenido como destino a la UE-27, habiéndose producido un descenso del 8% respecto a la media.

En cuanto a las importaciones, en el primer cuatrimestre (septiembre-diciembre) de la campaña se han importado por la Unión Europea unas 718.008 toneladas de cítricos, lo que representaría un incremento del 9% respecto a la campaña anterior y un 6% más que la media. Por países de origen, el que más crece es Sudáfrica, que ha incrementado sus remesas en 95.800 toneladas (+36,2%) respecto a la media de dicho periodo. Argentina también lo hace un 57,6% (+22.300 toneladas), y Marruecos un 4,9% (+2.500 toneladas).

A esto se añade que el consumo de cítricos en hogares durante los tres primeros meses de la campaña 2021-2022 ha descendido para todos los cítricos, siendo la caída en el caso de las naranjas de un 11% respecto a la campaña precedente.