Cómo frenar los daños de caracoles y babosas en los cítricos tras las últimas lluvias
Sanidad vegetal

Cómo frenar los daños de caracoles y babosas en los cítricos tras las últimas lluvias

La Guía de Cítricos recomienda para la estimación del riesgo para el cultivo un seguimiento de los niveles poblacionales

30/12/2019 Actualizado a las 10:27

La Red de alerta e Información Fitosanitaria (RAIF), dependiente de la Junta de Andalucía, ha publicado un aviso ante el riesgo de aparición de daños por caracoles y babosas en los cítricos tras las últimas lluvias.

Si bien, los caracoles y babosas terrestres son considerados en el cultivo de los cítricos como una plaga secundaria, según la época del años y la edad del arbolado pueden causar de manera ocasional graves problemas.

Descripción de la plaga

Según ha informado la RAIF, los daños más importantes que estos moluscos gasterópodos producen son los ocasionados en otoño y primavera sobre los frutos.

Y es que tanto caracoles como babosas poseen la boca una estructura llamada rádula como miles de dentículos que les sirve para raspas, produciendo heridas que penetran hasta el albedo (parte de la corteza más interna y de color blanco).

En plantaciones de hasta cuatro años pueden afectar al desarrollo vegetativo del árbol al alimentarse de brotes, ramas y hojas. También pueden producir daños en las hojas, aunque sin apenas repercusión para el cultivo adulto.

Actualmente, en invierno, caracoles y babosas pasan por un estado de hibernación. Éste será más corto o más largo según fotoperiodo y temperatura. Dichos factores deberán tenerse en cuenta, especialmente, en las zonas citrícolas ubicadas en provincias litorales de Andalucía, donde los inviernos suelen ser más suaves.

Por tanto, la RAIF ha recordado, «con un periodo de hibernación más corto, podrían producirse en esta época del año daños en frutos tras un periodo de altas humedades o lluvias».

Precauciones

En el marco de la Gestión Integrada de Plagas, la Guía de Cítricos recomienda para el seguimiento y estimación del riesgo para el cultivo realizar un seguimiento de los niveles poblacionales mediante el uso de tablas de madera de 30 cm x 25 cm con tacos de 3 cm en los extremos colocadas bajo la copa de un árbol.

Cada mes, aproximadamente, se realiza un conteo de los caracoles que se han fijado a la tabla a modo de refugio. Como en el resto de plagas y enfermedades, en su control poblacional se antepondrán a los métodos químicos, y siempre que sea posible, medidas culturales, medios físicos control biológico, control biotecnológico, etc.

Escrito por

Redacción

Redacción de ABC de Sevilla

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