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Campaña 2020-2021

La gran demanda de naranjas dispara el cierre de contratos desde agosto

Se espera una buena campaña en cuanto a calidad y precios siempre y cuando no se estropee por la entrada de fruta todavía inmadura en el mercado

29/09/2020 Actualizado a las 13:04

Con la recolección de la naranja a la vuelta de la esquina en la provincia de Sevilla, las primeras impresiones para la campaña citrícola 2020-2021 apuntan al optimismo. Así lo manifiesta el presidente de la patronal agraria, Asaja Sevilla y Asaja Andalucía, Ricardo Serra, quien habla de que «podríamos estar ante una muy buena campaña citrícola siempre y cuando el sector actúe con responsabilidad, bien ante los desafíos que plantea el Covid-19, bien ante el momento adecuado para iniciar la recolección de la fruta», insistiendo en que «hay que tener paciencia y esperar a que la naranja madure adecuadamente en el árbol».

El peligro de que fruta todavía inmadura, sin alcanzar los grados brix requeridos por la normativa comunitaria para la comercialización de cítricos, llegue al mercado es mayor si cabe en esta campaña, ante la enorme apetencia de naranjas que se viene observando ya desde junio y durante el resto de meses del verano. «En agosto se han cerrado muchos contratos de compra-venta para la nueva campaña de la variedad Navelina, la primera que se cosecha en la provincia. Es habitual que por esas fechas estivales empiecen a llegar los primeros oteadores a las fincas interesándose por las naranjas, pero no lo es tanto que se cierren cuantiosas operaciones comerciales como este año», explica Serra.

Ante esta tesitura, hay cierto temor a que ese interés comprador, y además a buenos precios, lleve a algunos productores y comercializadores a precipitarse en la venta de frutos que no cumplirían las mínimas condiciones de calidad, lo que «constituye un fraude al consumidor y va en contra de los intereses de todo el sector citrícola», recalca Serra, produciendo «un rechazo en los mercados de destino y afectando negativamente a la imagen del producto», lo que terminaría por retraer la demanda de los cítricos y provocaría el desplome de los precios.

Por su parte, la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía ha anunciado que durante la campaña se intensificarán los controles que se vienen realizando para evitar la comercialización de esas partidas de cítricos inmaduros, recolectados antes de tiempo, que causan un tremendo daño comercial a todos los citricultores andaluces y españoles. «Tenemos todos los mimbres para disfrutar de una buena campaña de cítricos en Andalucía, así que no la estropeemos», apostilla Ricardo Serra.

Aforo de cosecha

La campaña citrícola en Andalucía llega con una producción de 2,3 millones de toneladas, según el aforo de la Junta, que prevé una oferta de 934.456 toneladas en Sevilla y que estima que «la excelencia de los cítricos andaluces será la característica que marque una campaña media en cuanto al volumen».

Respecto a la producción regional de las diversas variedades, destacan especialmente las naranjas dulces, que concentran el 72% de la producción (más de 1,6 millones de toneladas) y registran un incremento del 5,5% en comparación con la campaña 2019-2020. A estos cultivos le siguen las mandarinas, que suponen el 22% (520.640 toneladas) y aumentan en un 12% con respecto a la campaña anterior; y los limones, que rozan las 109.600 toneladas (5%). Además de estas frutas, el aforo contempla también datos de pomelo (20.790 toneladas) y otros cítricos (6.420 toneladas).

En lo que concierne a Sevilla, las estimaciones alcanzan una cosecha de 830.068 toneladas de naranja dulce, 90.486 toneladas de mandarinas, 2.357 toneladas de limón y 6.991 toneladas de pomelo. De esta forma, la provincia de Sevilla continúa liderando, y con diferencia, la producción de naranja dulce en la comunidad y Huelva la de mandarinas.

La fruta llega, además, con muy buena calidad y con los calibres óptimos para su comercialización, lo que supone una ventaja competitiva para los agricultores andaluces. Sobre todo, porque la Comunidad Valenciana parece que contará con menos fruta comercial, debido a problemas de calidad. Además, tampoco existe «presión» por las producciones de países del hemisferio sur como Sudáfrica (el segundo exportador de cítricos del mundo después de España) o Egipto, lo que provocó el hundimiento de precios de la naranja española por debajo incluso de los 0,10 euros el kilo hace dos años.

De hecho, el sector recuerda la «nefasta» campaña 2018-2019, calificada como «la peor de la historia reciente». Una campaña que arrancó con las cámaras de los supermercados y establecimientos comerciales repletas de cítricos de terceros países. Esto provocó que mucha naranja española se quedara colgada en los árboles sin recolectar y la que se cosechó tuviera escasas operaciones de compraventa y la gran mayoría de ellas fueron a la baja. Pero la situación es «radicalmente distinta ahora» pues no se prevé saturación de los mercados debido a las importaciones.

Por otra parte, los cítricos de Argentina tampoco serán competencia, al menos hasta final de abril de 2021, tras suspender la Comisión Europea las entradas al continente debido a las reiteradas interceptaciones de partidas con presencia de mancha negra, un hongo declarado en Europa plaga de cuarentena.

Buenos precios

Con esta situación de partida, los contratos comerciales que se vienen realizando recogen «buenos precios». De hecho, se han cerrado operaciones con precios medios en árbol «en la horquilla de 0,24-0,30 euros el kilo para la variedad Navelina, frente a los 0,18-0,22 de media del año pasado», apunta Asaja Sevilla.

Un buen comienzo que el sector confía en que se mantenga durante toda la primera parte de campaña y se traslade también a la segunda, pues el consumo de cítricos va al alza y el comercio ha mostrado un gran dinamismo, sobre todo a partir del inicio de la pandemia.

La industria del zumo también está poniendo su granito de arena, pues está vaciando sus estocajes y se prepara para absorber el destrío y convertirlo en zumo de naranja. De esta forma, se evita que toda esa fruta con defectos externos de arañazos o manchas en la piel lleguen a las fruterías a precios bajos, contribuyendo así a que el precio de la naranja de mesa se mantenga firme.

El covid-19, «aliado» de la campaña

El interés de los consumidores por proveerse de fruta rica en vitamina C con la que reforzar su sistema inmunológico ante la preocupación por el Covid-19 supuso dar un vuelco a la campaña de cítricos pasada, que tuvo una grandiosa recta final. De hecho, en Andalucía se terminó la campaña dos meses antes ante la falta de fruta.

La principal razón del crecimiento de los cítricos españoles estriba en el aumento de la demanda de los mercados europeos, que vieron en las naranjas y clementinas un producto con el que combatir el coronavirus, lo que incrementó los precios, tanto en destino como en campo.

Cierto es que la pandemia sanitaria también ha conllevado un aumento de los gastos, sobre todo en la manipulación de la fruta y la confección de los envíos, pero el pasado mes de marzo fue el mejor de la historia para la exportación de cítricos de origen nacional.

No en vano, en cuanto a tonelaje, salieron de España medio millón de naranjas y clementinas, con un crecimiento del 15% respecto a la temporada anterior. En lo que se refiere al montante económico, la exportación de cítricos superó en el primer trimestre de 2020 los 1.325 millones de euros, una cifra nunca alcanzada, según las estadísticas del Instituto de Comercio Exterior (Icex).