Sudáfrica no es «determinante» en la crisis de los cítricos
Asaja Andalucía denuncia que el hundimiento de los precios en origen no ha tenido reflejo en lo que paga el consumidor español
Tras unos años de relativa calma, la crisis de precios ha vuelto a golpear a los citricultores andaluces, que se enfrentan a una campaña de comercialización bastante amarga. En el ojo del huracán se han situado las importaciones de cítricos de terceros países como Sudáfrica, a los que diversas entidades agrícolas han culpabilizado de la «ruina del sector», en la que al agricultor se le paga por un kilo de naranjas entre 0,08-0,10 euros en el caso de la variedad navelina, mientras que en los supermercados se vende a un precio que oscila entre 1,5 y 2 euros para el consumidor español.
No obstante, la denunciada «excesiva» presencia de cítricos sudafricanos en los lineales al inicio de la campaña de comercialización provocando la consecuente caída de las cotizaciones es cuestionada por la sectorial de Cítricos de Asaja Andalucía, que asegura que «Sudáfrica no es determinante en la bajada de los precios al inicio de la campaña de comercialización (de septiembre a diciembre de 2018), ya que todavía no compite plenamente con las producciones españolas».
En este sentido, aclara que «en las semanas del 17 de septiembre al 5 de noviembre se han importado de Sudáfrica 2.367 toneladas más de clementinas y 5.834 toneladas menos de naranjas que en el mismo periodo de 2017», subrayando que «estas cifras no son determinantes, por sí solas, para provocar una crisis citrícola», afirma Benjamín Faulí, responsable de Frutas y Hortalizas de la patronal agraria. No obstante, Asaja insta a la Administración nacional y comunitaria a seguir muy de cerca la evolución de las importaciones de este país a corto plazo, ya que tras la entrada en producción de nuevas plantaciones, «Sudáfrica espera exportar 500.000 toneladas de cítricos más dentro de tres años».
Otra perturbación: Egipto
El acuerdo preferencial de comercialización entre la Unión Europea y Sudáfrica ha permitido la entrada de cítricos hasta el mes de noviembre, fechas en la que «aquí aún escasea la producción nacional, especialmente en esta campaña, que ha llegado muy retrasada debido a la meteorología». Por ello, la sectorial de Asaja Andalucía entiende que otros países terceros, como Egipto, suponen «una fuente mayor de perturbación para los cítricos españoles», ya que «las exportaciones de cítricos egipcios a Europa coinciden plenamente con nuestra campaña de exportación y compiten por el mismo nicho de mercado, cuando ni las condiciones laborales, ni medioambientales o fitosanitarias son las mismas que rigen en la Unión Europea», declara Benjamín Faulí.
De hecho, Egipto es el sexto mayor productor de naranjas y en 2018 exportó a la UE un total de 332.126 cítricos, copando el 17% de las exportaciones de naranja a Europa procedente de terceros países.
En cuanto al difícil arranque de la campaña de comercialización citrícola, Asaja Andalucía habla de múltiples factores.
Entre ellos, el retraso entre dos y tres semanas en la maduración de la fruta, el bajo calibre en algunas zonas de producción y una calidad muy mejorable, la ausencia del frío (fundamental para incentivar el consumo en el centro y el norte de Europa), la sucesión de lluvias torrenciales y persistentes durante el mes de noviembre, las protestas en Francia de los «chalecos amarillos» y el colapso de los camiones en autopistas y carreteras nacionales, además de la coincidencia de fruta en los lineales procedente de terceros países. Y todo esto en una campaña en la que tras dos años de cosechas más cortas, se recupera la producción española y andaluza, con producciones próximas a los 7,3 millones de toneladas.
Precios en caída
La consecuencia de este cúmulo de factores adversos es la situación de desequilibrio padecida durante la primera parte de campaña, que tiene en la caída de los precios su principal indicativo. Unos precios que no se han desinflado en el mismo nivel para el consumidor, según denuncia Asaja Andalucía. Así, «los precios se han mantenido estables respecto al año pasado en los supermercados, mientras que han bajado notablemente en el campo».
Mientras que los precios en origen han ido cayendo semana tras semana desde el 3 de septiembre hasta el 31 de diciembre de 2018 respecto a los precios de 2017, cerrando la última semana del año con cotizaciones a 0,11 euros el kilo de navelina (frente a 0,18 del año anterior) y a 0,15 la variedad salustiana (0,19 en 2017), los precios semanales en los supermercados españoles se han mantenido al mismo nivel que en 2017. Luego, la conclusión es clara: «si el agricultor se ha visto obligado a vender más barato y el consumidor ha pagado lo mismo que el año anterior, alguien se tiene que haber lucrado con la diferencia».
En este sentido, la patronal agraria lamenta que las mejoras introducidas en la Ley de la Cadena Alimentaria en los últimos años no han conseguido poner fin a los abusos de posición dominante, por lo que el agricultor, origen de toda la cadena, sigue siendo el eslabón más débil.