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Sanidad vegetal

Aviso a los citricultores: las lluvias y las temperaturas templadas aumentan mucho el riesgo de aguado

Se puede prevenir evitando los encharcamientos en las parcelas y las salpicaduras de lluvia, recuerdan desde la RAIF

12/12/2022 a las 13:24

El aguado es una de las enfermedades que más daños pueden causar a los cítricos. Ocasionada por hongos del género Phytophthora, afecta a naranjas dulces y mandarinas, tal y como recuerda la Red de Alertas e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF).

Los principales síntomas son la aparición de pudriciones blandas de color marrón, que van avanzando progresivamente hasta afectar a todo el fruto. Además, mucha de la fruta con aguado suele caer al suelo. Cuando los frutos se recolectan con infecciones todavía recientes, las pudriciones suelen desarrollarse posteriormente en el almacén.

¿Cuándo aumenta el riesgo?

El aumento del riesgo viene dado por los factores meteorológicos, y es que las precipitaciones, junto con las temperaturas templadas, favorecen el inicio y desarrollo de dicha enfermedad. De esta forma, La RAIF recomienda prestar especial atención, a las precipitaciones de los últimos días y las previstas para las siguientes, sobre todo donde la actividad de la mosca de la fruta está siendo moderada-alta, ya que la picada de esta plaga es una vía de penetración de hongos que producen pudriciones.

Por otro lado, el estado de madurez es un factor a tener en cuenta, siendo los frutos más susceptibles aquellos en envero y maduración, especialmente los situados en las faldas de los árboles, más cercanos al suelo donde los hongos causantes del aguado viven y donde llegan más fácilmente las salpicaduras de lluvia o de barro con los propágulos infectivos de Phytophthora spp. Por todo ello, es importante tener en cuenta en esta época del año tanto la meteorología registrada como la previsión de lluvias de cara a tomar las medidas oportunas.

Aguado en los cítricos / RAIF

Medidas de prevención

Para minimizar el uso de los medios químicos, hay que considerar las medidas de prevención, siendo complementarias al control químico. Si estas no se hubieran tomado a tiempo, se recomienda llevarlas a cabo dentro de las 48 horas siguientes al cese de las lluvias, entre ellas:

-Evitar los encharcamientos en las parcelas.

-Procurar que las salpicaduras de lluvia que diseminan los propágulos infectivos de Phytophthora no alcancen a los frutos de las zonas bajas de la copa.

-Para aumentar la distancia entre los frutos y el suelo de la parcela,  se recomienda podar las faldas de los árboles o elevar las ramas inferiores mediante tutores.

-El mantenimiento de una cubierta vegetal (e.j. Oxalis spp.) durante los meses de otoño reduce el impacto de la lluvia en la superficie del suelo, disminuyendo notablemente la formación de salpicaduras y la diseminación de Phytophthora.

Si se procede a intervención química, los fungicidas de contacto son efectivos frente al aguado, pero las aplicaciones deben realizarse de forma preventiva con antelación al inicio de los períodos de lluvias en otoño.

Los fungicidas sistémicos tienen acción tanto preventiva como curativa, por lo que son efectivos también sobre infecciones recientes todavía asintomáticas. Se podrán utilizar, en el caso de que existan, los productos fitosanitarios autorizados para este uso en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.