Jaime Trueba: «Ya nadie siembra naranjas pensando en que esa misma variedad va a durar 30 años»
Efyasa prevé una producción de 12 millones de kilos de cítricos entre sus dos fincas: El Marquesado, en Huelva, y El Torno, en Sevilla
La sociedad Explotaciones Forestales y Agrícolas (Efyasa) la fundan en 1947 un grupo de empresas mineras de Asturias que compran fincas de pinares en Huelva con el objetivo de proveerse de madera para entibar minas. Una década después, la familia Trueba adquiere la empresa y transforma el 90% de la finca El Marquesado en eucaliptal manteniendo la finalidad maderera de la explotación, no ya vinculada a la actividad minera, sino para proveer de materia prima a la empresa de celulosa que operaba en Huelva (Ence).
En la década de los 80, la explotación agrícola vive su gran reforma, siendo El Marquesado pionera en la implantación del riego por goteo, lo que permitió introducir el cultivo de los cítricos. Actualmente, la finca cuenta con 300 hectáreas dedicadas a la citricultura y 145 al piño piñonero. A esta explotación se suma la propiedad de la finca El Torno, situada en Sevilla, con 60 hectáreas dedicadas exclusivamente al cultivo de la naranja y la mandarina.
La apuesta por la introducción de nuevas variedades y de la última tecnología convierten a Efyasa en una empresa «a la vanguardia de las cada vez más exigentes demandas del mercado», declara el consejero delegado, Jaime Trueba. Licenciado en Empresariales, Trueba es también consejero delegado del World Trade Center de Sevilla y directivo de la Asociación de Empresarios del Sur de España, Cesur.
-Efyasa fue de las primeras empresas que introdujo el riego por goteo en Huelva y que aplicó la gestión empresarial a una explotación agraria.
-Mi padre, Antonio Trueba, fue muy innovador en su época. Era ingeniero de caminos y tuvo muy claro que el negocio agrario había que verlo con un prisma empresarial. Parte del éxito actual está en lo acertado de sus decisiones, como el hecho de plantar los naranjos a tiralínea y no en curvas a nivel como era habitual en su época. Esto ha facilitado mucho el cultivo, que pudo desarrollarse gracias al riego por goteo. Antes de que llegara agua de la zona regable del Chanza a la comarca nosotros teníamos agua de pozo y la entonces incipiente tecnología del regadío permitió la expansión de los cítricos en la agricultura onubense. Inicialmente se plantaron variedades de naranjas tardías, aunque el portfolio de cultivos es hoy más amplio.
Nuevas variedades
-¿Cómo se han adaptado las dos fincas propiedad de la sociedad a las nuevas variedades de cítricos?
—El mercado te exige continuamente nuevos productos y los cítricos son muy dinámicos. Ya nadie siembra naranjas pensando que esa variedad va a durar 30 años, pues esos periodos cada vez se acortan más, ante la rapidez con la que surgen nuevas naranjas y mandarinas más productivas, con mejor sabor, más fáciles de pelar o con entrada en producción muy temprano o muy tarde. Ya en los años 90 fuimos pioneros introduciendo la mandarina temprana y actualmente seguimos apostando por este tipo de variedades especialmente en Huelva, ya que la finca El Marquesado está a cuatro kilómetros de la costa y a diez kilómetros de la frontera con Portugal, entre los términos municipales de Isla Cristina y Ayamonte. Los grandes exportadores valencianos, que son nuestros clientes, llaman a esta zona «la milla de oro de la mandarina», pues las condiciones climáticas de la provincia son idóneas para este tipo de cultivos.
-¿La mandarina está ganando terreno a la naranja en Huelva?
-Así es. El Marquesado cuenta con 300 hectáreas de cítricos y 145 de pino piñonero. De la producción destinada a cítricos, sólo el 15% son naranjas mientras que el 85% restante son mandarinas. Por contra, en la finca de Sevilla, de 60 hectáreas, la producción de naranjas es mayor, pues copa el 60%. La razón es que las naranjas se dan mejor en Sevilla que en Huelva. En la provincia onubense, la fruta sufre del problema del rameado, que origina unas pequeñas heriditas y humedad en la cáscara por causa del viento lo que inciden en el destrío. A su vez, la proximidad a la costa de la finca de Huelva hace que no se den heladas y que tampoco haya veranos extremos, suavizados por las brisas del Atlántico, lo que favorece especialmente el cultivo de la mandarina, que se está imponiendo a la naranja en la provincia onubense.
-¿Huelva es la provincia productora de cítricos más temprana de España?
-Hay zonas equivalentes como pueden ser Almería o Murcia. Pero la diferencia es que en Huelva, además de la precocidad, se da la circunstancia de que se puede practicar el pie de árbol carrizo, imposible de llevar a esas otras regiones agrarias. El carrizo da más calidad y sabor a la fruta, y si además llegamos muy pronto al mercado tenemos el tridente perfecto. En la finca El Marquesado tenemos implantado carrizo en el 95% de la explotación. De nuestra producción prevista que oscilará entorno a 12 millones de kilos de cítricos entre las dos fincas, tres cuartas partes será fruta temprana y el resto, tardía.
Innovación varietal
-¿Cuáles son las últimas variedades que ha incorporado Efyasa?
-En cuanto a mandarinas tenemos variedades extratemprana como iwasaki y clemenrubí, y de recolección muy temprana destacan oronules y orogros, siendo ésta última una variedad muy reciente. De hecho, hemos hecho una fuerte apuesta por este producto, plantando 83 hectáreas, siendo líderes actualmente en esta mandarina que se caracteriza por tener un tamaño medio y algo achatado, una excelente presencia exterior, una calidad interna excepcional, y sin semillas. De recolección tardía contamos con variedades como nadorcott, orri y murcott seedless. Respecto a la naranja, la más novedosa que hemos introducido es la nueva variedad de navel extratemprana M7. La empresa forma parte de la junta directiva del Club de Variedades Vegetales Protegidas (CVVP), con sede en Valencia, por lo que estamos siempre muy atentos a las nuevas semillas y hacemos pruebas en nuestras fincas continuamente. El futuro de la agricultura europea está en las variedades que ofrezcan un plus de calidad al consumidor, aunque es vital que las nuevas semillas estén reguladas, pues los agricultores necesitamos más seguridad jurídica. La legislación está muy estancada y se están produciendo conflictos por cruces de intereses entre los obtentores, los licenciatarios y los productores cuya resolución se eterniza en los juzgados.
-¿Las nuevas variedades de naranja y mandarina han entrado ya en producción?
-Aún no. En los últimos tres años hemos transformado el 40% de la superficie de las fincas introduciendo nuevas variedades. Eso es un esfuerzo inversor muy importante, pues al menos unas 70 hectáreas (sumando las de la finca El Marquesado y El Torno) tienen que entrar todavía en producción.
-¿Cómo está yendo la campaña de recolección citrícola?
-Estamos terminando la recolección de las mandarinas tempranas. La cosecha de clemenrubí en nuestras fincas ha sido mala, por falta de calibre de la fruta, aquejada también de una piel muy fina. Eso ha asustado a los compradores y le ha dado pie a los supermercados a exigir mucha bajada de precio. Y es que para muchas cadenas la calidad de la fruta está asociada únicamente al aspecto exterior, pese a que se puede producir fruta riquísima que visualmente tenga algunos defectos. No obstante, muy a menudo la distribución sacrifica el sabor por el aspecto. En cuanto a la retirada de las variedades orogros y oronules todo apunta a que la producción será normal. La campaña no ha hecho más que empezar y las expectativas son que el precio vaya mejorando conforme vaya creciendo el consumo de cítricos.