
El genoma del melón revela cómo adaptar su producción al cambio climático
Un estudio internacional ha secuenciado el genoma de más de mil variedades de melón para encontrar herramientas para su mejora genética
Un consorcio público-privado(Proyecto Melanomics) liderado por investigadores del Centro de Investigación en Agrigenómica (CRAG), ha conseguido la primera secuencia completa del genoma del melón en 2012. Ahora, un grupo de investigación de la Academia Ciencias Agrícolas China ha ampliado el estudio y, basándose en las aportaciones de Melonomics y trabajando con investigadores del CRAG, ha secuenciado el genoma de 1.175 variedades de melón, lo que representa prácticamente toda la diversidad existente de la especie «Cucumis melo».
En este nuevo análisis, que ha sido publicado en la revista Nature Genetics, se indica que la planta de melón se habría domesticado tres veces de manera independiente, una en África y dos en la India. «El estudio de todas estas variedades de melón nos ha permitido comenzar a entender cómo tuvo lugar la domesticación de la especie hace 4.000 años», afirma el investigador del IRTA en el CRAG y uno de los líderes del estudio, Jordi Garcia-Mas.
En opinión del científico, la nueva información genómica, además de contribuir al conocimiento de la domesticación de esta especie, representa una información muy valiosa que podrá aplicarse a la mejora genética del melón para obtener nuevas variedades de una manera más rápida y precisa. Además, la mejora genética del melón podría incorporar técnicas de edición genómica como CRISPR-CAS9, una tecnología que ya se está desarrollando en el laboratorio de García-Mas.
Secuenciación de datos
«Melo» y «agrestis» son las dos subespecies de melón que se consumen mayoritariamente en todo el mundo. Para realizar el estudio se han secuenciado variedades de las dos subespecies de melón, incluyendo variedades salvajes, que no se consumen. Según los resultados del análisis, las más de mil subespecies analizadas se domesticaron de manera independiente en Asia partiendo de variedades salvajes de las dos grandes subespecies.
La variedad «melo» se cultiva en todo el mundo, y es la que contiene las variedades de melón más apreciadas para su consumo, como los tipos Piel de Sapo, Amarillo, Cantalup o Galia. La subespecie «agrestis», en cambio, se cultiva prácticamente sólo en el este de Asia y contiene variedades y accesiones que producen melones con menos pulpa y amargos
Mediante estudios de asociación, los autores han logrado identificar 208 regiones del genoma del melón que determinan caracteres de interés agronómico del fruto como el color externo, el color de la pulpa, la acidez, el aroma o la presencia de suturas en la corteza. Todos estos datos serán herramientas valiosas para la mejora genética de esta especie vegetal de alto interés económico, con el objetivo de conseguir variedades que se puedan cultivar de manera más sostenible, que a la vez produzcan frutos de excelente calidad.
España, principal productora y exportadora dentro de la UE
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el año 2017 se produjeron más de 30 millones de toneladas de melón en todo el mundo, la mitad de ellas en China. España es el principal productor dentro de la UE, y también el primer exportador mundial. Con este nuevo estudio se ha conseguido hallar herramientas para la mejora genética del melón, una fruta muy consumida que, como tantas otras, habrá que adaptar al cambio climático.