La campaña de fruta de verano arranca con una alta demanda nacional
Los países europeos, aún con mal tiempo, están más retrasados en la compra de sandía y melón, de alta calidad este año
La campaña de melón y sandía en la provincia de Almería ha comenzado con un dato especialmente relevante para el sector: los calibres grandes de sandía, especialmente el 2 y 3, son muy demandados en el mercado nacional, que está siendo el principal destino de las ventas en este arranque de campaña. Por otro lado, la demanda europea permanece «más contenida» a la espera de una mejora en los países de destino.
«Esta tendencia confirma la fortaleza del consumo interno y está permitiendo dar salida con agilidad al producto disponible, en un contexto marcado por volúmenes todavía reducidos y una oferta inicial donde, incluso, están faltando kilos», reconocen desde Asaja Almería.
Por hectáreas
Según los datos oficiales de la Junta de Andalucía, la sandía alcanza las 11.857 hectáreas, un 8,1% más que la pasada campaña, datos que coinciden con las previsiones publicadas por Asaja Almería a principio de años, mientras que el melón suma 2.818 hectáreas, con un crecimiento aún mayor del 13,4%.
En conjunto, ambas producciones alcanzan 14.675 hectáreas cultivadas en la provincia, consolidando a Almería como referencia nacional en fruta temprana.
Otro de los aspectos destacados del inicio de campaña es la calidad de las primeras partidas. Tienen, según la organización agraria, un gran aspecto exterior, buena consistencia interna y elevados grados Brix, lo que hace que sean frutas muy dulces y homogéneos, «unas características especialmente valoradas por la distribución y el consumidor, que son señas de identidad de los productores almerienses», insisten.
Uso eficiente del agua
El sector agrario almeriense asegura, además, que uno de los aspectos más novedosos de esta campaña es el uso eficiente del agua, con los productores avanzando en un uso cada vez más preciso del riego mediante herramientas de monitorización, como tensiómetros y sensores, que permiten ajustar el aporte hídrico a las necesidades de la planta en cada fase del cultivo.
Este modelo productivo se complementa con el aprovechamiento de las condiciones climáticas únicas de la provincia, especialmente su elevada radiación solar, así como con técnicas ampliamente implantadas como la fertirrigación y el riego localizado, que incrementan la eficiencia y sostenibilidad de las explotaciones.
En términos de consumo, la demanda de agua en cultivos al aire libre se sitúa entre 400 y 600 milímetros por ciclo, mientras que en invernadero se reduce a entre 250 y 400 milímetros, gracias al mayor control de las condiciones agronómicas. Estos datos evidencian la capacidad del sector almeriense para producir más con menos recursos.