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Agricultura

El acuerdo con Mercosur impactará en el precio de los cítricos andaluces en origen: «Brasil nos hundirá»

El Comité de Gestión de Cítricos avisa de que el sector citrícola español «no podrá competir» con Brasil si se eliminan los aranceles

10/09/2025 Actualizado a las 11:04

La Comisión Europea «se ha olvidado» del sector del zumo a la hora de negociar con Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay). Eso, al menos, es lo que avisan desde el Comité de Gestión de Cítricos, que aglutina a los exportadores privados y que lamenta que nunca se haya considerado este producto como «sensible», a pesar de que Brasil es la primera potencia transformadora de zumo, con el 70% del consumo mundial, y de que España es la primera exportadora en fresco.

«Desde 2019 se mantiene la propuesta inicial, que fija un plazo de 7 años para eliminar progresivamente los aranceles del zumo directo, que es el más estratégico para la industria española, y hoy se sitúa en el 12,2%, y de 10 años para el concentrado, ahora en el 15%», detallan desde el CGC. Para las importaciones en fresco, se eliminarán tales tasas (del 12,8%) en el plazo de una década desde la entrada en vigor del acuerdo.

«Mercosur impactará directamente sobre la in­­dustria del zumo español -que depende de esos aranceles pa­­ra defender su producto- pero el efecto sobre sector en fresco se dará acto seguido porque las, entre 650.000 y 850.000 toneladas que cada año se retiran por desequilibrios entre oferta y demanda, por tratarse de ca­li­bres no comerciales o por sufrir defectos en la piel, no tendrán un des­­tino claro y los precios del fresco se resentirán», ad­vier­te la presidenta del CGC, Inmaculada Sanfeliu.

Zumo de naranja / Agrónoma

Un panorama citrícola complejo

La UE, que acapara el 52% de sus exportaciones de zumo, es el primer destino para la potente industria brasileña, controlada por una oligarquía bien conocida: las multinacionales Citrosuco, Cutrale y Louis Dreyfus.

El Rei­no Unido es, tras EEUU, su tercer gran mercado y recientemente el gobierno británico renovó la suspensión total de aran­celes decidida después del Brexit a 93 productos brasileños, entre ellos sus jugos. Europa en su totalidad se re­for­za­ría, gracias a Mercosur, como su primera y más segura plaza. La UE, por su parte, es también el primer mercado con mucha diferencia de las ventas de las empresas transformadoras españolas y Gran Bretaña, su segunda alternativa ne­cesaria.

«Nuestro mercado natural y más próximo sería el escenario de una competencia desigual entre dos ci­tri­cultu­ras an­ta­gó­nicas: la brasileña, volcada en los jugos y la española y europea dedicada al fresco, con costes y exi­gen­cias fitosa­ni­tarias y laborales que nada tienen que ver. España ya no puede, y sin los arance­les menos aún, competir en precio con el zumo de Brasil», sentencia Sanfeliu.

Un modelo completamente distinto

Y es que los costes del modelo brasileño son inalcanzables para la citricultura española y europea: grandes explo­taciones en manos de unos pocos, con un sis­­tema de producción mucho menos exigente que el fresco y más intensivo en el uso de fitosani­ta­rios. Plaguicidas, muchos de ellos aquí retirados, cuyo uso se ha multiplicado por los efectos de­vastadores de la enfermedad del Greening (HLB). Las tres grandes corporaciones brasileñas citadas con­trolan, directa o indirectamente, las principales tierras y tienen en propiedad flotas con grandes bu­ques para trasladar sus jugos a Europa.

Situar su producto en los puertos de Rotterdam (Holanda) o Gante (Bélgica), les cuesta «casi lo mismo que a las procesadoras espa­ñolas transportar su zumo de Andalucía, Murcia o Va­len­cia a Francia en camión cisterna», revelan desde el CGC. De hecho, las puntuales ‘incur­siones’ de algunos de estos buques descargando en puertos como el de Huelva ya se ha acreditado que tienen un efecto inmediato sobre la actividad de las plantas españolas.

Naranja de Andalucía / Agrónoma

¿Qué pasaría con la fruta para destrío?

Además, reiteran el problema medioambiental que supondría que los citricultores no puedan desviar a esta industria la fruta con defectos o con falta de calibre. Ese por­cen­ta­je de entre el 15 y el 20% de la cosecha, esos cientos de miles de to­ne­la­das sin destino no se valorizarían y se con­ver­tirían en residuos provocando lixiviados, que conta­mi­nan suelos y aguas cuando no mul­tiplican la presencia de hongos y pla­gas en el campo.

A todo ello cabría añadir otro riesgo derivado del lógico incremento de las importaciones sin arancel de la UE de naranjas, mandarinas o limones procedentes de Argentina o de la propia Brasil. Se trata de dos países con altos niveles de afección de las enfermedades más temidas en la UE: los hongos de la ‘mancha negra’ y ‘Elsinoe’, la Clorosis Variegada de los Cítricos (CVC), el Citrus canker o el propio Citrus greening (HLB). «Los controles de las importaciones en frontera en materia de sanidad vegetal son ya insuficientes. El riesgo de que traigan nuevas y graves enfermedades se disparará a poco que, gracias a Mercosur, se incremente el tráfico», advierte Sanfeliu.