Los citricultores piden inspecciones para evitar la venta de naranjas verdes
Instan a la Administración a hacer un seguimiento especial al inicio de la campaña para acabar con el desverdizado, que puede lastrar el consumo
La técnica del desverdizado de cítricos consiste en acelerar artificialmente la desaparición del color verde de la cáscara del fruto, con el fin de comercializar lo antes posible unas naranjas todavía inmaduras y llegar así los primeros al mercado. Se trata de una práctica extendida en el sector citricultor, según denuncia Asaja Sevilla, quien insta tanto a la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía como al SOIVRE (Servicio Oficial de Inspección, Vigilancia y Regulación de las Exportaciones) perteneciente al Ministerio de Economía, a «aumentar la vigilancia al inicio de la campaña de cítricos para que no se permita la salida a comercialización de naranjas no aptas por haberse recolectado cuando todavía estaban verdes».
En este sentido, el secretario general de la patronal agraria, Eduardo Martín, alerta «del peligro de ir al mercado con fruta que no haya alcanzado el índice de madurez suficiente por adelantarse en el calendario, lo que puede lastrar el consumo».
En el mismo sentido se pronuncia el coordinador de los servicios técnicos de Asaja Sevilla, Antonio Caro, quien subraya que «es muy importante que las naranjas lleguen al mercado en su tamaño, dulzor y color adecuados, para que la fruta sea apreciada por los consumidores y de esta forma se active la demanda». En caso contrario, «estaremos mutilando el mercado mandando fruta verde que aún no ha completado su proceso de maduración y contribuyendo a la depreciación del valor de nuestras propias producciones», señala el técnico.
Por ello, ambos representantes del sector exigen que «se aumenten los controles para que no se pueda colocar ninguna partida de cítricos en los lineales sin que los estándares mínimos de calidad estén garantizados».
El frío y la lluvia son fundamentales para que las naranjas terminen de madurar y obtengan su color característico de manera natural. Por ello, si la climatología lo permite, la campaña de recolección comenzará en el campo sevillano con las variedades más tempranas «entre la segunda quincena de octubre y principios de noviembre», y será una campaña «con gran calidad y con un calibre más comercial que en la campaña anterior, lo que beneficiará a la venta», explica la patronal agraria.
Cumplir la ley
Pese a que la naranja es un producto perecedero que no se puede almacenar, Eduardo Martín recomienda a los productores que «realicen una venta ordenada a la industria y que no entreguen nunca la cosecha sin un contrato». El secretario general de la organización recuerda al sector citricultor que «la venta a resultas está prohibida por la ley de Mejora de la Cadena Alimentaria, por lo que en todas las operaciones de compraventa superiores a 2.500 euros es obligatorio suscribir un contrato donde se especifique el precio por adelantado, así como el compromiso de pago a los 30 días por parte de la industria».
En caso contrario, Eduardo Martín insta a todos los agricultores a poner en conocimiento de la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA) del Ministerio de Agricultura dicho incumplimiento, bien interponiendo una denuncia a título individual o a través de la organización Asaja.
El sector productor cuenta ya con una herramienta para terminar con los abusos comerciales, y «está funcionando muy bien, dando seguridad a los agricultores», matiza el secretario general. Y es que según informa Asaja, la AICA ha realizado controles en un total de 165 operaciones de compraventa de cítricos en España que afectan a 33 empresas, y se han abierto 19 expedientes sancionadores por incumplimientos.
Las inspecciones que realiza la agencia van desde el primer eslabón de la cadena hasta las empresas distribuidoras, ya que «todos deben cumplir esta Ley, pues han cambiado las reglas del juego en el sector agroalimentario».
Próxima campaña
En cuanto a la próxima campaña, el primer aforo de cítricos habla de una producción de 1.733.119 toneladas en Andalucía, un 11,2% menos que la campaña anterior. El descenso, en el caso de Sevilla alcanza el 5,4%, con un total de 640.824 toneladas. No obstante, en el caso de la naranja dulce, la cosecha en el campo sevillano merma casi un 8%, con 545.228 toneladas previstas, un descenso menos acusado que en otras provincias andaluzas.
En cuanto al resto de cítricos, el limón y el pomelo también reducen su oferta en la provincia, con 1.106 toneladas de limones (un 11% menos) y con 11.850 toneladas de pomelos (un 37% menos). Por contra, la mandarina experimenta una subida del 30%, con una cosecha prevista de 70.958 toneladas.