La patronal citrícola pide un corredor seguro por Francia para garantizar las exportaciones
Aunque los sindicatos mayoritarios han propuesto el cese de las protestas, aún quedan focos de movilización
Aunque algunos sindicatos agrarios de Francia han llamado al cese de las protestas tras los compromisos del Gobierno galo, lo cierto es que muchos manifestantes mantienen aún focos de protesta tras dos semanas de movilizaciones y una de bloqueo.
Esto está amenazando con provocar un «daño irreparable» a la marcha de la campaña citrícola española, avisan desde el Comité de Gestión de Cítricos (CGC), que representa a los operadores privados y cuyos asociados canalizan en torno al 70% del comercio de cítricos en fresco, que es el cultivo más afectado.
Cómo garantizar el tránsito
La única solución a corto plazo, aseguran, es abrir un corredor seguro para garantizar el tránsito hacia sus destinos de los productos perecederos españoles.
«No es momento para más condenas, es hora de ir más allá de las palabras y mostrarse firme, de ser contundentes tanto para resolver este largo episodio de caos como para reclamar indemnizaciones por las pérdidas millonarias que ya se han provocado», asegura la patronal.
En este sentido, la asociación recuerda que la legislación del país vecino sólo reconoce el derecho a compensaciones en caso de destrucción de la mercancía (por un ataque) y no contempla el grueso de pérdidas causado por los retrasos, afección a la condición de la fruta o cancelación de pedidos, así como la tensión en la cadena de suministro, en las ventas y precios, y la pérdida de oportunidades comerciales.
Escalada dialéctica
El CGC lamenta, asimismo, la escalada dialéctica con la que, destacados políticos y periodistas franceses, están abordando el conflicto. Al serio perjuicio causado por los retrasos en las entregas –que, según destinos, han pasado de medias de entre 5 y 8 horas a situarse entre las 15 y las 20 horas-, se ha sumado en los últimos días las «descalificaciones gratuitas, sin fundamento e inaceptables», proferidas desde algunas televisiones nacionales y políticos con responsabilidad.
«Nuestros cítricos son europeos, producidos y confeccionados con legislación comunitaria, que es la más exigente del mundo en materia fitosanitaria, de calidad, laboral, social y medioambiental. Somos producto comunitario con seguridad alimentaria y sostenibilidad europea, con frescura y calidad ‘de proximidad’, ajustada al servicio, exigencias, plazos y confecciones reclamadas por la gran distribución europea, moleste a quien moleste», señala a este respecto Inmaculada Sanfeliu, presidenta del CGC.