Reaparece el temido HLB en Sudáfrica, principal proveedor de naranjas de la UE
El Comité de Gestión de Cítricos exige a la Unión Europea que active medidas para evitar su propagación
El Citrus Research International (CRI), el centro citrícola de referencia de Sudáfrica, que financian los propios exportadores de este país, ha confirmado la reaparición del Citrus greening (HLB) en una amplia zona de hasta 15 km del municipio de Gqeberha (en el sureste del país), en jardines particulares con naranjos y limoneros. Tras esto, ha dado la voz de alarma a sus agricultores.
«Llevamos advirtiendo desde hace años de que Sudáfrica no es un proveedor de cítricos fiable para la UE y que sus autoridades no tienen credibilidad en materia de sanidad vegetal», señala a este respecto la presidenta del Comité de Gestión de Cítricos (CGC), Inmaculada Sanfeliu, quien pide a la Comisión Europea (CE) que «exija responsabilidades a sus autoridades por haber ocultado hasta dos focos durante años».
Ante el cariz que han tomado los acontecimientos y sabiendo que la provincia donde se han dado sendos brotes – Eastern Cape- es la segunda zona citrícola de Sudáfrica en importancia, cuenta con 26.000 hectáreas citrícolas y acapara el 26% de la producción sudafricana, el CGC reclama la «inmediata puesta en cuarentena de toda la provincia y su exclusión del programa de exportaciones a la UE».
Gravedad de la situación
Sudáfrica es el primer proveedor no comunitario de cítricos europeo y, si bien la fruta no es la vía de transmisión más probable sí hay literatura científica que acredita que la bacteria se puede detectar y ser viable en naranjas o mandarinas. Resulta más factible que pueda llegar a través de material vegetal introducido de forma clandestina.
Los responsables del CRI advierten ahora de la gravedad de la situación creada. El propio director de bioseguridad de este centro, el doctor Paul Fourie, reconoce en el comunicado difundido recientemente que «los agricultores de Sundays River son conscientes de que el Greening quizá se extienda a su región, muy probablemente sin saberlo a través de un árbol de un vivero infectado procedente de Gqeberha, así que esa es la advertencia que debemos difundir».
El HLB africano está estrechamente relacionado con el HLB asiático, que es la enfermedad de los cítricos más temida en todo el mundo. Este tipo de Greening se identificó por primera vez en Sudáfrica en 1920 y desde entonces su combate -y evitar la llegada de la variante asiática o de su vector- ha sido una de las prioridades de la industria citrícola de este país.
La cepa africana, transmitida por el vector Trioza erytreae, es la menos agresiva del HLB pero, aún así, se trata de una enfermedad cuya lucha está regulada como «prioritaria» en la UE frente a la que tampoco hay cura, que primero provoca manchas amarillas en las hojas y frutos pequeños y deformes de sabor amargo, y tras bloquear la circulación de la savia por las células del floema, la producción decae bruscamente y en muchos casos acaba por matar a los árboles.
La amenaza para los cítricos españoles y europeos es de primer orden, no sólo porque la mediterránea es la única gran zona productora del mundo donde la enfermedad no ha aparecido afortunadamente aún, sino porque en estos momentos ya se cuenta con los dos insectos vectores que pueden transmitir y propagar sendas bacterias, la citada Trioza -localizada por todo el litoral de la vecina Portugal, por Galicia y la cornisa cantábrica- y la Diaphorina citri (el de la vertiente asiática), que se identificó recientemente en territorio UE, concretamente en Chipre y años antes en Israel.