X
Agricultura

El retraso de la patata nueva dispara el riesgo de que la de conservación ‘cope’ el mercado

El sector, vigilante ante la posibilidad de que la patata vieja francesa se haga con el canal Horeca o los mercados centrales a principios de mayo

02/03/2026 a las 06:30

El tren de borrascas que ha atravesado Andalucía en enero y febrero ha retrasado mucho la siembra de algunos cultivos, entre ellos la patata. El exceso de humedad del suelo, además de la imposibilidad de entrar, aún, en muchas explotaciones, ha hecho que este tubérculo aún no se pueda sembrar en la mayoría de zonas.
Javier Boceta, director general de Meijier Ibérica, empresa obtentora de variedades y líder en las patatas más sembradas y demandadas por la industria nacional, detalla que, ahora mismo, «apenas hay plantado un 5-6% de la superficie», cuando en una campaña normal, este porcentaje rozaría el 100%.

Sin embargo, los productores «no tiran la toalla», y sembrarán aunque sea con casi un mes de retraso. «Habrá menos patata este año, sobre todo debido a que la campaña pasada fue un año muy difícil y, también, porque esperamos que haya menos la producción al acortar el ciclo» vegetativo del cultivo, resalta Boceta.

Según el servicio de Información Agraria y Pesquera de la Junta, en Cádiz, en en cuanto se pueda entrar comenzarán las siembras de patatas de media estación en zonas como la comarca Costa Noroeste, variedades como Spunta y Fábula son de las más empleadas. En la tardía se saca alguna parcela puntual, la mayoría está encharcada. Por otro lado, en Córdoba, la mayoría de las parcelas destinadas a la siembra de patatas tempranas están sin sembrar.

No obstante, el principal factor que marcará esta campaña de patata nueva será el retraso a la hora de llegar a los lineales. La siembra tardía provocará, según detalla el director general de Meijier, que en lugar de llegar a principios del mes de mayo a los consumidores, no lo haga hasta las últimas semanas.

Esto puede hacer que, en ese lapso de tiempo, la patata vieja francesa «se haga con el mercado», algo que preocupa, y mucho al sector sevillano de la patata. «Lo que más nos asusta es el exceso de patatas viejas francesas de mala calidad que puede copar el mercado, sobre todo en los mercados centrales, distribuyéndose desde ahí a pequeños comercios, el canal Horeca y, finalmente, al consumidor», lamenta Boceta.

La patata nueva en los supermercados

Sin embargo, el papel de la patata nueva en los supermercados es distinto: las constantes campañas de promoción de los últimos años han hecho su efecto y la mayoría de cadenas de supermercados apuestan por la patata de origen local. Es el caso de Mercadona, por ejemplo, que apuesta por la ‘doble cosecha’ para ofrecer patata española durante ocho meses del año. En concreto, según destacaba la propia compañía, desde este principio de 2026, estará disponible en sus lineales la ‘verdete’, la patata de invierno que amplía el periodo de disponibilidad del producto de origen nacional. También Lidl apuesta por la patata nueva, en este caso los doce meses del año, con Andalucía como principal proveedora.

Diferencia entre patata nueva frita y patata lavada o de conservación / J. M. Serrano

«Las grandes cadenas comerciales llevan varias campañas demandando patata nueva de origen nacional, y desde el minuto uno están primando este producto sobre la patata de conservación que se importa, principalmente, de Francia», comenta Boceta.

A este respecto añade que «la distribución agroalimentaria se ha dado cuenta de que el consumidor quiere un producto fresco, de calidad, frente a la patata de conservación que se ha mantenido un largo tiempo en cámaras frigoríficas, con una apariencia externa óptima pero que se quema y ennegrece en el proceso de fritura».

Peores cualidades

Las diferencias entre la patata vieja francesa, a veces ‘escondida’ bajo el término ‘de conservación’ , y la patata nueva, han calado en los consumidores gracias a la labor de concienciación por parte del sector y la Junta de Andalucía pero, sin embargo, como resaltan desde el sector «aún queda trabajo por hacer».

También desde Asociafruit, Asociación de Empresas Productoras y Exportadoras de Frutas y Hortalizas de Andalucía, insisten en que las patatas francesas son patatas almacenadas a baja temperatura (del entorno de los 4º) y, de esta forma, consiguen una apariencia externa óptima, es decir, un aspecto bonito. Sin embargo, el almidón a estas temperaturas se transforma en azúcar, de ahí que estas patatas estén dulzonas y al freír este azúcar se queme ennegreciendo las patatas y generando altos niveles de acrilamidas, problemas que no existen en el caso de la patata nueva de origen nacional.

Respecto a la patata de siembra, las variedades libres sí han podido encontrarse con facilidad este año, pero las variedades protegidas, y más demandadas, sí sufren de escasez. Cabe recordar que la patata de siembra se produce en el norte de Europa, y los agricultores españoles las compran principalmente en Holanda y Francia. En estos países, y en otros como Alemania, es donde se encuentran las grandes producciones de patata de siembra, donde sobreviven a los vuelos de los pulgones, que aparecen más tarde. Los pulgones son, precisamente, el motivo que impide que los agricultores andaluces puedan sembrar patata de siembra y ‘autoabastecerse’: aquí vuelan muy pronto y el cultivo es inviable.