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Sector en crisis

El futuro negro de la patata: en jaque por las plagas y la falta de semillas

La falta de patata de siembra, que se produce en el norte de Europa, condiciona las explotaciones sevillanas

05/02/2024 a las 07:00

Sevilla fue, precisamente, la ciudad por la que la patata entró en España y, por extensión, al resto de Europa. El Puerto hispalense se convirtió en la puerta de entrada que, con los siglos, se convertiría en esencial para entender la gastronomía europea.

De hecho, la primera noticia acreditada con documentos de la presencia de la patata en Sevilla está en los libros de contabilidad del Hospital de las Cinco Llagas, cuyo fondo documental se conserva en el Archivo de la Diputación de Sevilla.

Ahora, el cultivo de patata la provincia se enfrenta a una situación «muy difícil», marcada por cuatro factores que ponen en riesgo su futuro: las plagas, la falta de patatas de siembra, unos costes astronómicos y la entrada de productos de terceros países.

Según detalla Javier Boceta, director general de Meijer, empresa obtentora de variedades y líder en las patatas más sembradas y más demandadas por la industria nacional, la campaña de siembras de patata en la provincia de Sevilla está prácticamente finalizada, con una superficie algo menor a la de la pasada campaña, que no llegó a las 3.500 hectáreas. No obstante, la superficie no ha sido «tan baja» como se esperaba por la sequía.

«El gran problema que nos hemos encontrado ha sido el elevado precio de la patata de siembra», insiste Boceta, la auténtica ‘espada de Damocles’ que amenaza al sector».

Patatas / Agrónoma

El norte de Europa

Cabe recordar que la patata de siembra se produce en el norte de Europa, y los agricultores españoles las compran principalmente en Holanda y Francia. En estos países, y en otros como Alemania, es donde se encuentran las grandes producciones de patata de siembra, donde sobreviven a los vuelos de los pulgones, que aparecen más tarde. Los pulgones son, precisamente, el motivo que impide que los agricultores andaluces puedan sembrar patata de siembra y ‘autoabastecerse’: aquí vuelan muy pronto y el cultivo es inviable.

Sin fitosanitarios

La retirada de productos fitosanitarios en toda la UE que acaben con los pulgones, uno de los motivos que han empujado a agricultores a manifestarse gran parte del territorio comunitario, ha desestabilizado seriamente a este sector, tal y como explica Boceta.

De hecho, han desaparecido 6.4000 hectáreas entre Francia, Holanda y Alemania lo que, unido a la climatología adversa, ha reducido mucho las cosechas. Pero esto no acabará aquí. Según el director general de Meijer, habrá una nueva caída de superficie para la próxima campaña, de unas 2.000 hectáreas.

Tierra dedicada al cultivo de patatas / Juan Carlos Heras

«Hemos pagado a los agricultores franceses cifras astronómicas por patatas de siembra», reconoce Meijer. Sin embargo, los elevadísimos precios no compensan el riesgo que supone una posible desclasificación por virosis, y si el verano es caluroso, «será imposible controlar los vuelos de pulgones». «En Francia, por ejemplo, solo quedan aceites minerales para defenderse del pulgón, es como mandar a un soldado a la guerra con arcos y flechas», lamenta Boceta.

Este gran problema estructural ha supuesto un incremento del coste de cultivo de entre 700 y 1000 € por hectárea para los productores sevillanos con respecto a campañas pasadas.

Una campaña muy corta

A esto se une el riesgo climatológico de las explotaciones de la provincia, con una campaña «muy corta» en la que un parón por borrasca, por ejemplo, puede dar al traste con la cosecha. «Con estos costes tan altos, el año que sea una campaña mala, muchos agricultores abandonarán el cultivo», aventura Javier Boceta.

El problema no es solo sevillano: las exportaciones de patata de siembra de Holanda a África, donde es un alimento básico, han caído un 36% en 2023, lo que puede convertirse en un gran problema alimenticio. «Está claro que nuestra política no solo perjudica a Europa», lamenta el secretario general de Meijer.

Patatas / RAIF

Gusano de alambre

Y es que la falta de fitosanitarios, provocado por la corriente ambientalista de las autoridades europeas y que se traduce en el Pacto Verde y la estrategia ‘De la Granja a la Mesa’, no es solo la gran condena de la patata de siembra: también está haciendo que muchas plantaciones andaluzas, y europeas, no puedan salir adelante a causa del gusano de alambre. Este afecta tanto a la producción como a la calidad de los tubérculos porque no existen medios eficientes para combatirlo. Antes, había productos muy eficientes y baratos que sí lo hacían. Ahora, intentan remover la tierra durante todo el verano para hacer que las larvas queden expuestas a las altas temperaturas y mueran, un método «muy poco eficiente y sostenible» tanto para luchar contra la plaga como para la sostenibilidad del suelo.

Mano de obra

Otro factor decisivo, alerta Boceta, es la escasez de mano de obra, algo que se refleja en toda Europa y en la mayoría de los cultivos. «Una mano de obra cualificada, que distingue con facilidad las plantas viróticas, es difícil de conseguir, y de entrenar», reconocen desde Meijer, donde tienen clara una cosa: el agricultor que abandona el cultivo «difícilmente volverá»