Crecen un 600% las importaciones de patata de Egipto, la gran amenaza para el sector
La llegada de patata africana y la falta de fitosanitarios contra el gusano de alambre marcarán el futuro próximo
El sector de la patata nueva celebró hace unos días su particular cónclave, el VI Congreso de la Patata, en el que más de 150 profesionales debatieron sobre el presente y, sobre todo, el futuro de este tubérculo, es un alimento esencial para la población mundial.
Organizado por Asociafruit y Fepex, una preocupación conjunta dominó todas las ponencias y las mesas redondas: el notable aumento de las importaciones españolas de patatas procedentes de Egipto. «La patata del país africano accede al mercado comunitario sin ningún tipo de trabas, sin aranceles, y es un riesgo importante», avisaba José María Pozancos, director de Fepex.
Según las cifras de Aduanas, en 2023, las importaciones de patata egipcia superaron las 50.500 toneladas, un incremento de más de un 600% con respecto a las de 2021 y 2022, cuando rondaban las 8.000 toneladas. Y aún queda lo peor, pues todo el sector coincide en que las cifras seguirán subiendo en 2024.
Y no solo la subida de las importaciones es clave para entender la amenaza que supone Egipto. Como resaltaba Alejandro Lorca, subdirector general de Frutas, Hortalizas y Vitivinicultura del Ministerio, lo más peligroso de la patata egipcia son las fechas a las que llega a España, que coincide con la patata temprana y extra temprana local, las más rentables.
De hecho, aseguraba Lorca, «Egipto ha llegado a devaluar su moneda», haciendo muy competitivas las exportaciones en un entorno, además, marcado por la inflación. También ha influido la crisis del Mar Rojo, que ha hecho que el país africana haya redirigido hacia la UE las mercancías que iban destinas a Asia.
Un país netamente importador
A pesar de que España es un país netamente importador de patata (trae de fuera en torno a un millón de toneladas, más o menos la misma cifra que produce), lo cierto es que al sector preocupa mucho que las importaciones africanas terminen por desplazar y expulsar del mercado al producto local.
Además, no solo han crecido en España. Si se tienen en cuenta las cifras totales de las importaciones de la UE procedentes de las fincas a orillas del Nilo, se observa un aumento importante, pasando de 212.505 toneladas en 2022 a 412.688 en 2023, según datos aportados por Eurostat y Comtrade.
Riesgo fitosanitario y etiquetado
A esto hay que sumarle la esfera sanitaria: ante el riesgo fitosanitario que representan estas cifras, el sector ha decidido poner en marcha durante esta campaña un plan de toma de muestras en España que permitan detectar a tiempo la ‘Ralstonia solanacearum’, un patógeno presente en Egipto.
Además, desde Asociafruit han solicitado a la Consejería de Agricultura andaluza que ponga en marcha inspecciones para evitar que se etiquete como patata de ‘origen España’ aquella que proceda de Egipto, así como que se utilicen métodos ‘engañosos’ que puedan llegar a confundir al consumidor. Hace solo unos días, se conocía el caso de tres detenidos por vender patata de Egipto como si fuese de Cádiz.
No obstante, a pesar de la irrupción de este nuevo actor, lo cierto es que Francia sigue siendo el principal importador de patata a España, con alrededor de 770.000 toneladas al año.
Otro de los grandes retos del sector es la falta de fitosanitarios: no hay alternativa para combatir, por ejemplo, el gusano de alambre, para el que no hay materias activas autorizadas y cuya prevención ‘manual’ incrementa los costes de las explotaciones.
Los factores climáticos, que obligan, en muchos casos, a replantearse los planes de siembra, también son uno de los desafíos de los productores. Según el representante del Ministerio, el cambio climático condiciona mucho porque puede afectar a las decisiones del calendario de producción, que es un aspecto clave para el sector, que puede comportar descensos en los precios a recibir, y afectar negativamente al plan de producción.
Patata de siembra
Por otro lado, se trató durante el congreso el problema que rodea a la patata de siembra. En este caso, España es netamente importadora, y la gran parte de este producto lo recibimos desde Países Bajos. Sin embargo, las adversas circunstancias climatológicas que se han sufrido en el norte de Europa han reducido la patata de siembra disponible, haciendo casi imposible su compra.
Esta campaña
En cuanto a la campaña, que está viviendo sus primeros compases, los productores se mostraron «optimistas», ya que la patata va a ser muy buena en cuanto a calidad y calibre, además de tener «entre 10 y 12 días de precocidad», según se aseguró. Por tanto, «si a lo largo de la primavera no hay contratiempos meteorológicos», todo parece indicar que será buen año.
Respecto a la superficie, Desde Asociafruit estiman, a partir de las semillas comercializadas, que pueda haber unas 42.000 hectáreas de cultivo. En Sevilla, principal zona productora de Andalucía, la cifra está por debajo de 3.500 hectáreas. Unos datos cada vez más a la baja, que también preocupan mucho al sector. Y es que no solo en España se está sembrando menos patata: en Europa, ya se contabilizan 200.000 hectáreas menos de 2015 a 2023.