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V Congreso de la patata nueva de España

La patata es la única hortaliza que no tendrá ayuda sectorial en la nueva PAC

El sector pide el mismo trato que el boniato dentro del Plan Estratégico

06/06/2022 Actualizado a las 09:42

La patata andaluza se siente «el patito feo» dentro de la horticultura española, ya que será la única hortaliza que en la nueva PAC 2023-2027 quedará excluida del programa de intervención sectorial de Frutas y Hortalizas, negándosele la constitución de organizaciones de productores y la dotación de un fondo operativo para la financiación de inversiones en el sector.

Así lo ha denunciado el presidente del Sector de la Patata de Asociafruit, Marco Román, en la inauguración del V Congreso de la Patata Nueva de España, celebrado en Sevilla, con la asistencia de más de 140 de profesionales del sector, así como de representantes institucionales a nivel regional y nacional.

El presidente sectorial de Asociafruit ha manifestado «no entender por qué hay esa discriminación con la patata», cuando, por ejemplo, el sector del boniato, que tiene menos peso a nivel productivo y social, «sí que ha sido incluido como sector beneficiario de los fondos operativos en el Plan Estratégico de la PAC».

Marco Román ha hecho hincapié en la necesidad de que las Administraciones presionen para que la patata sea un producto elegible, corrigiendo así los agravios comparativos y distorsiones que implican que este tubérculo haya sido excluido siempre «de cualquier medida de apoyo en reformas anteriores de la PAC».

Patatas / L.R.

A este respecto, ha insistido en que la patata demanda en la nueva reforma, que todavía se está negociando, su inclusión en el sistema de pagos directos «y que se puedan constituir organizaciones de productores, pudiendo planificar y financiar inversiones en base a los programas operativos», inversiones que «serán imprescindibles para hacer frente a la cada vez mayor competencia en los mercados europeos de países productores».

Intervenciones sectoriales

Cabe recordar que el Plan Estratégico de la PAC presentado a Bruselas incluye una serie de intervenciones sectoriales obligatorias, que se aplican a los sectores de frutas y hortalizas, vino y apicultura. Y hay otro capítulo llamado intervenciones sectoriales voluntarias, donde por primera vez se ha incluido al olivar tradicional.

Los programas operativos del sector de frutas y hortalizas pretenden mejorar la orientación al mercado y aumentar la competitividad de las explotaciones agrícolas a corto y largo plazo, con mayor hincapié en la investigación, la tecnología, la digitalización y el desarrollo sostenible.

Por ello, Román ha vuelto a insistir en que «no entendemos por qué se nos niega las herramientas que tienen a su alcance el resto de hortalizas, siendo quizás la hortícola con mayor consumo en todo el mundo», pero parece que «hay dinero para el boniato o para el olivar tradicional pero no lo hay para la patata», pese a que los programas sectoriales cuentan con un presupuesto de 612 millones de euros al año. A este respecto, el representante de Asociafruit ha manifestado sentirse como sector «poco mimado por las Administraciones».

Sin respuesta

La denuncia de Asociafruit no ha tenido respuesta alguna por parte del Ministerio de Agricultura, representado en el Congreso por la directora general de Producciones y Mercados Agrarios, Esperanza Orellana, quien ha disertado sobre «el sector de la patata en la PAC».

Siembra de patata nueva / Agrónoma

Tras explicar las novedades de la nueva reforma, la única alusión directa para que el sector de la patata se pueda beneficiar de ayudas ha llegado con los ecoesquemas o eco-regímenes, señalando Orellana que los agricultores que siembren el tubérculo se pueden acoger a incentivos «bien a través de la rotación de cultivos, del mantenimiento de superficies no productivas o espacios de biodiversidad o a través de prácticas como la siembra directa».

Una buena campaña

En los últimos cuatro años ha bajado la superficie de patata en España un 4%, aunque eso se ha compensado con un incremento del rendimiento productivo en el campo. España es deficitaria en este tubérculo, por lo que cada año se tienen que importar 824.000 toneladas de patatas de otros orígenes, especialmente de Francia.

La patata española, en concreto la patata nueva temprana que se recolecta en Andalucía y en el campo de Cartagena, es la primera patata europea que llega en volúmenes significativos a los mercados, para suplir la oferta de patata de conservación.

En la provincia de Sevilla son alrededor de 4.000 las hectáreas que se cultivan de patata nueva, de las que 1.000 están en el municipio de La Rinconada. Empieza, por tanto, una campaña que se presenta «con buenas perspectivas», pese a que el cultivo aún tiene muchos retos que salvar.

Entre ellos, según se ha puesto de manifiesto en el Congreso, organizado por Fepex y Asociafruit, están la unión del sector y mejorar la comunicación frente al consumidor, para transmitir las bondades de calidad y nutritivas de un alimento considerado «de primera necesidad», pero que por falsas creencias, «está desapareciendo de los hogares», según ha alertado la presidenta de la interprofesional de la patata de Castilla y León, Yolanda Medina.

Fritura de patatas / Agrónoma

Sostenibilidad

Las exigencias de calidad de la distribución, las limitaciones en el uso de fitosanitarios, las nuevas normativas de envases o de desperdicios alimentarios, entre otras cuestiones, han sido asuntos abordados también en el V Congreso de la patata nueva de España, donde se ha puesto énfasis en la sostenibilidad.

De hecho, se ha destacado que la patata es el cultivo con menor huella hídrica en kilos por hectárea y que es un sumidero de CO2, por lo que «hay que ponerlo en valor en la nueva PAC».
Se trata de un cultivo que genera sostenibilidad ambiental pero también social, no en vano, el sector mueve un importante volumen de empleo. Pero para que esto siga siendo así, «también tiene que ser rentable para el agricultor», se ha recalcado.