La patata nueva española gana en calidad a la francesa
Asociafruit lanza una campaña sobre las bondades del producto nacional frente a la patata de conservación
Ante el inicio de la campaña de patata nueva española, la Asociación de Empresas Productoras y Exportadoras de Frutas y Hortalizas de Andalucía (Asociafruit), que aglutina al 80% de las empresas productoras y comercializadoras de patata de la región, alerta de la necesidad de concienciar a la población sobre las bondades de la patata nueva frente a la patata de conservación, que se importa mayoritariamente de Francia, y cuyas propiedades gastronómicas y culinarias son inferiores, además de no ser adecuada para la fritura.
Asociafruit lleva años informando a los consumidores de que las patatas francesas son patatas almacenadas a baja temperatura (del entorno de los 4º) y, de esta forma, consiguen una apariencia externa óptima, es decir, un aspecto bonito. Sin embargo, el almidón a estas temperaturas se transforma en azúcar, de ahí que estas patatas estén dulzonas y al freír este azúcar se queme ennegreciendo las patatas y generando altos niveles de acrilamidas, problemas que no existen en el caso de la patata nueva de origen nacional.
Desde un punto de vista económico, la importación de patatas, que supone el 30% del consumo nacional, está haciendo fuerte mella a los productores y comercializadores de patata nueva, hasta el punto de que se calcula que la disminución de superficies de cultivo y producción de dicha patata ha supuesto la pérdida de unos 33.000 puestos de trabajo directos dentro del sector y falta aún el dato de pérdidas económicas.
Un cultivo estratégico
Se trata de un sector de peso a nivel provincial y regional, pues según datos oficiales de la Consejería de Agricultura, son unas 3.500 hectáreas las que se cultivan de patata nueva en la provincia de Sevilla, de las que 1.200 están en el municipio de La Rinconada, que ha celebrado hace unos días la VI Edición de la Gran Fiesta de la Patata.
Aparte de Sevilla se cultivan patatas nuevas en las provincias de Cádiz, Huelva, Málaga y Córdoba, hasta completar las 8.000 hectáreas de cultivo.