Andalucía lidera la búsquedas de nuevas variedades de pistacho
Alianza entre la Universidad de Córdoba, Balam Agriculture y Acemi Spain para trabajar en un programa de mejora genética
Durante el Imperio Romano, la Península Ibérica era una de las grandes potencias pistacheras, y su cultivo también fue muy popular con la llegada de los árabes, en su Al-Ándalus. Siglos más tarde, fue perdiendo importancia frente a otros cultivos de secano, sobre todo el olivar y el almendro, hasta prácticamente desaparecer.
Ahora, se está viviendo el «resurgir» del pistacho, cuyo cultivo ha experimentado un notable crecimiento en los últimos años. En concreto, la Encuesta de Rendimientos Y Superficies del Ministerio de Agricultura cifra en 66.466 hectáreas las dedicadas al pistacho en 2022. Una década antes, en 2012, se contabilizaban 5.274 hectáreas. La mayoría de los pistacheros que hay sembrados actualmente están en régimen de secano (un 62%).
Principales provincias
Por zonas, Castilla-La Mancha acapara la mayoría de superficie (un 75%), y Andalucía tiene 5.070 hectáreas, 2.710 ha en secano y un 26% del total en régimen ecológico.
Además, gran parte de plantaciones son jóvenes, instaladas en los últimos años ( un 62% de la superficie plantada de pistacho en secano aún no ha comenzado a producir, según datos del Ministerio), y son sobre todo intensivas, con aproximadamente 500 plantas por hectárea, y en secano.
Dentro de este panorama, Andalucía no quiere quedarse atrás, y protagonizará uno de los proyectos de innovación más importantes que se han iniciado en el sector del pistacho.
Programa de mejora genética
Acemi Spain, expansión de la multinacional californiana Acemi, principal productor de pistacho americano del mundo, colaborará con Balam Agriculture y la Universidad de Córdoba en un «Programa de Mejora Genética en Pistachero» que durará doce años.
La iniciativa contará con una primera fase de cruzamientos otra que probará y evaluará las nuevas variedades en plantaciones experimentales, según detallan los investigadores de la UCO.
El objetivo principal es, por tanto, obtener nuevas variedades de pistachero que mejoren las ya existentes y se adapten mejor al cultivo en las diferentes partes de España. Actualmente, la variedad Kerman, de origen iraní, es la más implantada en España. Es una variedad de ciclo largo, y una de las que más horas de frío necesita, dando pistacho perfecto para el consumo
Además, también se están plantando otras variedades como Larnaka o Sirora, variedades más tempranas y con menores necesidades de frío, dependiendo de las características y condiciones climáticas de la explotación en cuestión, un factor muy variable según en qué zona de España se lleve a cabo.
Un avance fundamental para el cultivo
«El desarrollo de nuevas variedades de pistachero supondrá un avance muy importante para este cultivo en España, ampliando la gama y mejorando la disponibilidad de árboles en el mercado, así como su adaptación a nuestro clima», detallaban durante la presentación del proyecto los ingenieros agrónomos Carlos Trapero y Pedro Valverde, responsables del proyecto. Las nuevas variedades, insistían, «permitirán incrementar la productividad y rentabilidad de las plantaciones».
Por su parte, el director técnico del vivero Acemi Spain, Javier Gallego, señalaba que es «esencial trabajar en esta línea de investigación y desarrollo, teniendo en cuenta el cambio climático y restricciones o escasez de dotaciones hídricas. Se precisan nuevas variedades que se adapten a los cambios que estamos viviendo y tener preparadas otras para lo que pueda acontecer».
Últimas tecnologías
Los viveros de Acemi Spain, localizados en Villanueva de la Jara, en Cuenca, son una referencia en el sector gracias a las últimas tecnologías, que controlan al milímetro los factores de humedad y temperatura, entre otros. En total, las instalaciones españolas de la multinacional producen anualmente una media de 500.000 plantas injertadas de pistacho.
Y es que cada vez es más frecuente usar plantas ya injertadas con cierto desarrollo, ya que permite adelantar las primeras cosechas.
Es, precisamente, en estas instalaciones, donde ya se está llevando a cabo la germinación y crecimiento de las plantas de semilla obtenidas de los cruzamientos y ensayos realizados durante la primera fase de la investigación.
Selección de los parentales
Por su parte, Balam participa en el programa tanto en la selección de los parentales, como en la plantación, mantenimiento y evaluación de los ensayos. Según explicaba la directora del departamento de I+D+i de Balam, Teresa Carrillo, «la evaluación agronómica y caracterización de los genotipos es una labor minuciosa, pero clave para identificar aquellos pistacheros que ofrezcan mejores características para el mercado».
Según explican los integrantes del programa de mejora genética, este se compondrá de dos fases para poder obtener distintas variedades que se adapten a las diferentes zonas de producción nacionales, cada una con unas condiciones climáticas.
Además, otro de los objetivos es conseguir variedades que sean precoces en la entrada en producción, rentabilizando la inversión, algo fundamental para los agricultores que se lancen a la producción de pistacho.
Fases del proyecto
En concreto, en la primera fase, se están realizando los cruzamientos necesarios y la crianza de las plantas obtenidas en los invernaderos de Acemi Spain. Esas plantas serán evaluadas durante varios años en distintas condiciones experimentales, seleccionando las más destacadas entre ellas.
Como continuación, durante la segunda fase, los individuos seleccionados con anterioridad se propagarán y se evaluarán de nuevo en condiciones de campo en diferentes localizaciones. Una vez finalizadas ambas fases e identificados los potenciales mejores individuos, se procederá a su multiplicación y registro como nuevas variedades.