
Las estrictas normas fitosanitarias que diferencian a la fruta andaluza de la marroquí
Los agricultores andaluces se ciñen a una estricta normativa. Utilizar productos no permitidos acarrea sanciones de más de 60.000 euros
Normas fitosanitarias públicas, privadas, control propio… los agricultores andaluces pueden presumir de sostenibilidad y productos de calidad, y algo que buscan reivindicar, también de cara al consumidor, a raíz de la polémica surgida con la fruta proveniente de Marruecos, después de que se hayan encontrado melones y sandías con un alto porcentaje de residuos tóxicos.
«Aquí se cumple la normativa europea y española que es, dentro de la UE, de las más restrictivas, detalla Andrés Góngora, agricultor y secretario general de COAG Almería.
Los agricultores andaluces se ciñen a una estricta normativa fitosanitaria que cuenta con cada vez menos materias activas, algunas retiradas tras el dictamen correspondiente de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y, por tanto muchísimo más estricta en cada campaña. A veces, incluso, demasiado restrictiva, pues deja a los agricultores sin posibilidades, casi, de producir y acabar con las plagas.
¿Qué pasa con el Metomilo?
Por ejemplo, el Metomilo, la sustancia encontrada hace unos días en un control en la frontera en un lote de sandías de Marruecos, se usaba en España hace más de 15 años. Después, se prohibió, pero sigue comercializándose en países como Marruecos o Senegal, de donde procede mucha de la fruta que comercializan las cadenas de distribución españolas.
En el día a día de las explotaciones andaluzas, la utilización de químicos se controla hasta el último detalle.

Inspecciones continuas
Desde COAG explican que, a pie de campo, son muy frecuentes las inspecciones del Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil), que visita las explotaciones para examinar qué productos fitosanitarios se están utilizando e, incluso, se llevan muestras de las balsas, así como hojas y fruta para analizarlos.
Por otra parte, los servicios de inspección de la Junta de Andalucía se llevan a cabo tanto en las almacenes de gestión de frutas como en las propias fincas, donde se vigila que no quede ningún tipo de residuo nocivo en los productos, ni que se usen fitosanitarios prohibidos.
La aparición residuos de un producto ilegal en una fruta tiene una sanción mínima de 60.000 euros para el agricultor, una cantidad que, incluso desde el sector consideran «insuficiente». «El riesgo si esos productos llegan al consumidor es muchísimo más alto».
Por si eso no fuera suficiente, en todas las explotaciones, justo antes de empezar la recolección, se hace una analítica de la fruta para comprobar que no tiene ningún tipo de residuos. «Nadie entra a una explotación a recolectar si esa analítica no acredita que el producto cumple las condiciones sanitarias», insiste Góngora.

Normas privadas
Aparte, de la normativa pública y la gestión de cada finca, cuando se vende la fruta y las hortalizas a las grandes cadenas de distribución, los agricultores están obligados a cumplir el protocolo privado de cada empresa que, según detalla el agricultor almeriense, es «bastante más estricto» que las normas públicas, sobre todo si se trata de supermercados de origen alemán.
«Nos parece normal que nos exijan en materia fitosanitaria, medioambiental y laboral, pero también debería hacerse con terceros países», se lamentan desde COAG, donde aseguran que «no todo vale» con tal de comprar fruta barata, y que debe priorizarse siempre la de origen local.
Producto disponible
En referencia la sandía, por ejemplo, Góngora asegura que queda mucha campaña, y que el campo almeriense tiene mucho producto disponible. Sin embargo, ahora mismo, está entrando en Andalucía mucha sandía de Marruecos, Senegal y Turquía, por lo que las organizaciones agrarias piden a los consumidores que elijan bien «a la hora de comprar» y opten siempre por el producto de proximidad.
De hecho, en este escenario normativo, son muchos los agricultores almerienses que, ante las numerosas restricciones sobre el uso de fitosanitario, están optando por dejar de utilizar del todo productos químicos y ‘pasarse’ a la producción ecológica, que si se cumple, tiene su propia certificación y les permite vender con un ‘plus’.
Cabe recordar que, el pasado martes, la organización agraria denunciaba la presencia del herbicida Captan en melones comprados en un hipermercado almeriense. Aunque se trata de una sustancia autorizada en la UE, pero no utilizada en España, se ha encontrado en cantidades muchísimo más altas de las permitidas: un 600% más que el Límite de Residuos Autorizados, según ha explicado el secretario general de la organización agraria, Andrés Góngora.
Competencia desleal
«Estamos cansados de la competencia desleal que se permite en terceros países. Mientras que nuestros productores de sandías y melones tuvieron que dejar de recolectar, a principios de campaña, por unos precios en origen ruinosos, nos encontramos con que los importadores inundan ahora nuestros mercados con productos procedentes de Marruecos que no cumplen los mínimos parámetros de calidad y seguridad alimentaria que nos exigen a nosotros», se lamentan desde UPA Andalucía, que pide «sanciones» para evitar la entrada de productos agrarios de mala calidad..