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Investigación

Descubren nuevas claves genéticas sobre el tamaño del tomate

Investigadores de la Universidad de Almería aportan nuevas herramientas que pueden ser ya utilizadas en el desarrollo de nuevas variedades

19/03/2020 Actualizado a las 09:39

Investigadores de la Universidad de Almería (UAL) han publicado en la revista PNAS nuevas claves genéticas sobre el aumento del tamaño del fruto del tomate, que están relacionadas con la proteína ENO (por sus siglas en inglés, número excesivo de órganos florales). Esta proteína está codificada por un nuevo gen descubierto en el genoma de tomate, y cuya función ha sido bien establecida por el grupo que lidera el Catedrático de Genética, Rafael Lozano.

Los investigadores de la UAL han trabajado en colaboración con el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP) de la Universidad Politécnica de Valencia y el Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA) de Francia para demostrar que ENO jugó un papel importante en el aumento de tamaño del fruto durante la domesticación del tomate y en la formación de frutos multiloculares más grandes. A través de técnicas de análisis genético, secuenciación masiva y CRISPR-Cas9 han logrado aislar el gen ENO y la proteína correspondiente, para su posterior estudio.

Los investigadores señalan que el gran tamaño de fruto que tienen algunas variedades actuales de tomate que nos comemos está determinado por el número final de cavidades o lóculos (compartimentos donde se ubican las semillas) que se forman en un fruto, y que se corresponde con el número de carpelos que se desarrollan en el ovario de una flor. En este sentido, el estudio revela que una mutación de la proteína ENO conduce a un aumento del tamaño del meristemo floral, y ello debido a que se extienden los dominios celulares donde se expresa el gen que determina la identidad de las células madre de la flor.

Desarrollo de nuevas variedades

A juicio de los científicos de la UAL, los resultados de esta investigación, publicada en una de las revistas científicas más prestigiosas a nivel mundial, no solo permitirá conocer los mecanismos genéticos y moleculares que gobiernan la diferenciación de las células madre de las plantas, sino que este estudio aporta herramientas que pueden ser ya utilizadas en el desarrollo de nuevas variedades con un tamaño adecuado a las demandas de agricultores y consumidores, lo que sin duda tendrá implicaciones de largo alcance para mejorar la productividad de la agricultura.