El mejor truco para que los tomates se mantengan frescos y con sabor más tiempo
El tomate andaluz, conocido por su calidad, tiene que ser conservado en casa sin que pierda la humedad para que esté en su punto idóneo
El tomate es uno de los productos estrella de la huerta andaluza . ¿A quién no le gusta un buen salmorejo, gazpacho o una simple ensalada de tomate? Ahora que el verano está acabando, es momento de aprovechar los últimos tomates «buenos». Ya sean el archiconocido «bombón colorao» de Los Palacios, o el excelente Raf que se cultiva en Almería.
Sin embargo, una vez en casa, el tomate es una de las hortalizas más difíciles de conservar con la frescura y tersura adecuadas. Si hay un punto fundamental que hay que tener en cuenta, es que para mantener un tomate fresco, es crucial que no pierda agua del interior.
Como hay que mantener la humedad, la solución más sencilla sería meterlo en el frigorífico, ¿verdad? Pues es el mayor error que se puede cometer con el tomate. Se mantendrá más tiempo, sí, pero el frío romperá las membranas internas, haciendo que pierda sabor y olor, perdiendo ese toque a «auténtico tomate».
Así se mantiene la humedad
No obstante, hay un truco que, si bien funciona mejor fuera de la nevera, también podemos utilizar si los almacenamos en frío, ante una emergencia o altas temperaturas: guardar los tomates al revés, con el pedúnculo hacia abajo. De esta forma, conservan su humedad mucho más tiempo, permaneciendo frescos y listos para usar en la cocina.
Producción de tomate en Andalucía
Solo en la provincia de Almería, hasta 9.535 hectáreas se destinan a la producción de tomate, de gran calidad, de distintas variedades, y muy apreciados por los mercados especialmente de Europa. Mientras, en Granada, la superficie destinada a este producto es de 3.227 hectáreas, es decir, entre ambas provincias, las principales productoras, se destinan a la producción tomatera más de 12.760 hectáreas, según datos de la Junta de Andalucía, que cifra la producción anual en 1,2 millones de toneladas.
Además, entre las zonas productoras andaluzas destaca el Valle del Guadalquivir, si bien, en el caso de la provincia de Sevilla la mayor cantidad de este producto se produce para ser comercializado en conserva.
Aunque los hay propicios para gazpachos o para ensaladas, los tomates andaluces se caracterizan por sus muchos tipos comerciales, tal y como recuerda la Junta de Andalucía.
Entre los más cultivados se encuentra el tomate ‘pera’, que representa el 26% de la producción, seguido del ‘cherry’, que supone el 21%. A continuación están los tomates ‘larga vida’ (el 18% del tomate cultivado) el ‘tomate rama’, que supone otro 18% de la producción. El tomate ‘asurcado’, representa el 8% del volumen de tomates cultivados en Andalucía. Por último encontramos el tomate ‘liso’ que supone el 5% total de la producción.
Además, e las muchas producciones se encuentra el tomate ‘raf‘, variedad que tiene su origen en la Vega de Almería, pues es tradicional en esta zona del levante español. Se le conoce como el ‘tomate pata negra’.