X
Cooperativa sevillana

El Ministerio desestima la moratoria para el pago de las emisiones de Las Marismas de Lebrija y agrava su situación

La empresa avisa que está en peligro la campaña de tomate industrial al no poder afrontar la compensación de los gases emitidos en 2020

17/03/2021 Actualizado a las 16:43

La cooperativa Las Marismas de Lebrija ha vuelto a denunciar que se encuentra en una «situación límite» al no poder afrontar el coste de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que genera su fábrica de tomate industrial. La empresa, como ya contó Agrónoma, había pedido al Ministerio una moratoria para el pago de los 400.000 euros que necesitan para compensar sus emisiones de 2020, pero le ha sido desestimada.

«Se trata de una reacción ministerial que sigue favoreciendo los movimientos especulativos en el sector por parte de los fondos que lo controlan. Sus consecuencias no solo las sufre la empresa, sino también el consumidor final y, sobre todo, los agricultores, quienes pierden el control de su producción y cuyo principal peligro es adentrarse en un mercado con peores precios y mayor desigualdad», aseguran desde la cooperativa.

Ante esta situación, que consideran «crítica» y que pone en peligro la campaña, las Marismas recuerdan que, en los últimos años, han llevado a cabo numerosas acciones para disminuir su huella de carbono, como la instalación de economizadores de calor a la entrada de las calderas o un cambio en las líneas de vapor.

A pesar de estas medidas, cuya suma ha disminuido el 9% de las emisiones  totales, la reducción del número de derechos y el disparo constante de su precio provoca que «caigan en saco roto» sus reivindicaciones ante el Ministerio, y el hecho de que «la industria tomatera necesita tres veces más tiempo para amortizar las medidas implementadas que cualquier otra no estacional».

Asignación de derechos

Cabe recordar que El Ministerio ha venido asignando una cuota anual gratuita de derechos que se pueden canjear por estas emisiones contaminantes. Sin embargo, como han recordado desde Las Marismas de Lebrija, dicha asignación se va reduciendo a un ritmo mayor del que soporta la industria.