Así aumenta un 17% la producción de cereales gracias a las prácticas sostenibles
Los miembros del proyecto Life Innocereal EU editan una guía con once prácticas sostenibles que han sido probadas en Córdoba y que incrementan la eficiencia del trigo blando, duro y cebada
La producción de cereales se enfrenta a un escenario marcado por sequías cada vez más largas y lluvias torrenciales pero escasas. Esas son las previsiones de muchos estudios climáticos, por lo que es necesario adaptar los cultivos, los métodos de producción y el manejo.
El proyecto Life Innocereal EU, cofinanciado por el programa LIFE de la Unión Europea, tiene como principal objetivo promover la producción sostenible de cereales y, de forma paralela, mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero.
Hasta el momento, y tras los primeros 18 meses de desarrollo del proyecto, han sido varios los logros alcanzados ya por los miembros de la iniciativa, entre los que se encuentran la Universidad de Córdoba (UCO), el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa), y la Asociación Española de Técnicos Cerealistas.
Uno de los hitos más importantes que se han culminado ha sido la publicación de un ‘Manual de buenas prácticas para la producción de cereales’, en la que se han incluido once prácticas sostenibles que ya se han probado en la red de fincas demostrativas y que puede descargarse en su web.
Fincas sevillanas
Dicha red abarca todos los países de la cuenca mediterránea, desde Portugal a España, Italia o Grecia, e incluye explotaciones dos explotaciones sevillanas: El Lirón, en Lebrija, y Ojén, en Osuna. Además, los nuevos métodos se han llevado a cabo también en la finca piloto, ubicada en el Campus de Rabanales, en la Universidad de Córdoba.
El objetivo de estas Buenas Prácticas Agrícolas (BPAs), que se están evaluando en los cultivos de trigo duro, trigo blando y cebada, es poder poner en marcha el certificado ‘Cereal Certificado Bajo en Emisiones’ (CCBE) y su posterior utilización de los productos derivados de estos cereales.
Uno de los hitos más importantes que se han logrado hasta el momento con estas prácticas sostenibles en las fincas demostrativas ubicadas en España es la reducción del 37% en el uso de combustible. Y es que con la implementación de las BPAs se han logrado reducir las emisiones de gases de efecto invernadero por kilogramo de cereal cosechado para todos los cultivos estudiados.
En concreto, en su aplicación en la finca piloto ‘Rabanales’, los resultados han arrojado una reducción del 55% en el consumo de combustible, y del 11,4% en los costes de producción respecto a una parcela gestionada con un manejo comercial. En total, la producción de cereal creció un 17% con estas prácticas sostenibles, lo que incrementó, a su vez, los beneficios.
Ensayos de fertilización
En la finca piloto también se han puesto en marcha otros ensayos relacionados con la fertilización de los cereales en estudio, donde el uso de bioestimulantes y la optimización de la dosis de fertilizantes mostraron una reducción del 30% en la fertilización nitrogenada total, dando lugar a un aumento significativo del rendimiento de los cereales.
Por otro lado, los impulsores del proyecto destacan que el sello ‘Cereal Certificado Bajo en Emisiones’, destinado a los cereales estudiados y sus derivados producidos de forma sostenible, estará listo para su aplicación a mediados de este 2024.
También se pondrá en marcha un sistema de alertas para el agricultor, que detectará las anomalías en el comportamiento de los cultivos de cereales y permitirá mejorar su gestión.