Sembrando la cultura de la alta calidad en el trigo duro
Sevilla es productora líder, pero no produce los altos estándares que demanda la industria, que importa de Canadá y EEUU para abastecerse
La empresa Agrovegetal lidera el Grupo Operativo «Producción de Trigo Duro de Alta Calidad en Andalucía (Tridurand)», en el que participan también Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, Pastas Gallo y el Instituto de Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa). El objetivo es poner en valor nuevas variedades de trigo duro de alta calidad, que cumplan con los parámetros exigidos por la industria y que agronómicamente tengan un rendimiento similar a las variedades más sembradas.
Sevilla es una provincia líder en la producción de trigo duro. Sin embargo, «los agricultores suelen apostar por las variedades más productivas y no por las de mayor calidad, que son las que demanda la industria. La cultura de la calidad no se ha impuesto en el sector. De hecho, casi todo el trigo duro se paga como calidad media, por lo que la industria suele traer el trigo de alta calidad que precisa para elaborar sus productos de países como Estados Unidos y Canadá», explica el director de Agrovegetal, Ignacio Solís.
Dar la vuelta a esta situación y «conseguir que Sevilla y Andalucía produzcan grandes partidas de trigo duro de la mayor calidad para poder abastecer a la industria -evitando las importaciones de otros países- y llegar incluso a exportar granos» es la finalidad que mueve a este Grupo Operativo, que asume su segundo año de ensayo de nuevas variedades en campo.
Diez variedades
Tras la primera campaña de ensayos, donde se han probado diez variedades de trigo duro en cinco localidades andaluzas (Écija, Córdoba, Conil, Escacena del Campo y Jerez de la Frontera) en condiciones de secano, se han seleccionado seis variedades de trigo duro por su «muy alta calidad» y por los altos rendimientos obtenidos.
De hecho, se han conseguido producciones que superan de media las cuatro toneladas por hectárea, cosecha similar a la que se logra con otras variedades de menor calidad. Se trata de seis variedades ya presentes en el mercado y que estarían «al nivel de los mejores trigos canadienses», recalca Solís. Son: Calero, Carpio, Don Norman, Don Valentín, Euroduro y Kiko Nick. Las cuatro primeras pertenecen a Agrovegetal, Euroduro es de la empresa obtentora Eurosemillas y Kiko Nick del Grupo Limagrain.
La industria semolera busca trigos clasificados como del Grupo Uno, es decir, que tengan alta la vitrosidad (+ 80%), el contenido en proteinas (+13%) y el peso específico (+80 kg/hl), pero además, «el color amarillo de la sémola y la fuerza del gluten son parámetros indispensables para la industria, y estos van ligados solo a la variedad, por lo que es muy importante elegir bien qué semilla sembrar», destaca el director de Agrovegetal.
Pagos en base a la calidad
Por tanto, la asignatura pendiente en el campo andaluz es «poner en valor partidas grandes y homogéneas de variedades con alto color amarillo y alta calidad de gluten en la sémola, tal y como hacen en los principales países exportadores».
El hándicap es que la prima de calidad que paga la industria en España por estos parámetros está «entre 10 y 20 euros la tonelada», cuando en Canadá se llega a pagar «hasta 60 euros la tonelada». El Grupo Operativo está en su segundo año de ensayos para la evaluación de estas variedades en secano y en el primero en Regadío.
Además, en la industria, se van a calibrar equipos de laboratorio (NIR) que analizan la composición del cereal para que sean capaces de discriminar las variedades de trigo duro de mayor calidad respecto a las de calidad media. De esta forma, «se facilitaría la clasificación de los trigos de cara al pago de una prima en base a la calidad».