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Agricultura

El cultivo del trigo duro fía su futuro en Andalucía a variedades más resistentes y una reducción de costes

El Ifapa trabaja para mejorar el cultivo, que ha perdido producción y superficie en los últimos años

08/06/2026 a las 06:24

El trigo duro ha ido perdiendo peso en España, y en Andalucía, en los últimos años. A finales de la década pasada, la producción llegó a superar el millón y medio de toneladas. En esta campaña, la previsión del Ministerio ronda las 650.000 toneladas, aunque hay otras voces del sector, como las Cooperativas Agro-alimentarias, que sitúa las perspectivas por debajo de las 500.000 toneladas, un 26% menos que el año pasado.

En este descenso de la producción, y la superficie, influye un escenario global cada vez más complejo, donde los mercados internacionales dictan unos precios cada vez más volátiles.

«La única manera que tenemos de ‘blindar’ la producción de trigo duro en Andalucía es aprender a convivir con la incertidumbre, utilizando variedades óptimas», asegura Alejandro Castilla, técnico especialista en Ifapa (Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía), que lleva más de treinta años trabajando en la mejora del cereal.

Con unas campañas cada vez más imprevisibles, desde el Ifapa ya no buscan variedades de trigo que sean, solamente, más productivas, sino que tengan la suficiente «elasticidad» genética para responder con solvencia a cualquier adversidad, y mantener siempre un margen de rentabilidad en campañas diferentes en términos agronómicos.

Una cosechadora recogiendo trigo / Agrónoma

Dentro del segmento del trigo duro, el comportamiento de las semillas tradicionales y las nuevas incorporaciones dibuja un panorama de relevos forzosos. Varietales como Don Ricardo (creada por Agrovegetal) se mantienen como un valor seguro y referente en los ensayos. Por el contrario, la que fuera la variedad más especificada del mercado, Athoris, sufrió un hundimiento drástico hace dos años tras mostrar una enorme vulnerabilidad a la Roya Negra, una enfermedad fúngica que hasta hace poco era anecdótica en la región pero que provocó verdaderas catástrofes y obligó a realizar hasta tres tratamientos con fungicidas en algunas explotaciones. Actualmente, el mercado busca su sustituto natural en Antalis, que escala puestos de forma acelerada.

Características de la campaña

En cuanto a la presente campaña, en términos agronómicos, ha tenido un carácter dual. Por un lado, se prevé una cosecha «corta» de proteína, lo que dificultará que el trigo duro andaluz cotice en los grupos 1 y 2, relegando la mayor parte de la producción a los grupos 2 y 3. Sin embargo, el aspecto sanitario ha sido bastante bueno, pues el encharcamiento provocado por las borrascas de enero y febrero acabó con el mosquito del trigo, uno de los principales problemas del cultivo en los últimos años.

De cara al futuro, desde el Ifapa seguirán trabajando en mejorar los márgenes económicos del agricultor a partir de nuevos ensayos con diferentes variedades y con la mejora del uso de bioestimulantes, microorganismos y bacterias, que ya han arrojado resultados muy buenos en otros cultivos como la cebada maltera. «Si no se puede intervenir en el precio de venta, la única salvación para el agricultor es buscar la eficiencia y la reducción de costes durante la producción», resume Castilla.