Cómo afecta el mosquito del trigo a los cereales de invierno
Sanidad vegetal

Cómo afecta el mosquito del trigo a los cereales de invierno

La RAIF avisa que dadas las características de la plaga, no es aconsejable realizar aplicaciones insecticidas contra ella, puesto que su eficacia es limitada

23/12/2019 Actualizado a las 12:16

En España, según ha informado la Red de Alerta e Información Fitosanitaria, existen al menos tres especies que afectan a los cereales: «Mayetiola», destructor que ataca principalmente al trigo y a veces al centeno, «Mayetiola mimeuri Mesnil», que ataca a a la cebada y «Mayetiola avenae Marchal» que aparece en los cultivos de avena.

El mosquito «Mayetiola» es, sin lugar a dudas, el destructor más conocido.

El mosquito del trigo

El mosquito de la familia «Cecidomyiidae», presenta un tamaño adulto de entre 3 y 4 mm, coloración gris oscura, más clara en los laterales del tórax y abdomen con bandas rojizas, patas largas y negras, alas de color ahumado y cercos largos (hasta una cuarta parte de la longitud total) y de color amarillo claro. Las larvas son de color blanco mientras que las pupas son de color marrón oscuro.

Los adultos depositan los huevos en el haz de las hojas (entre 250 y 300 por hembra). Una vez eclosionan, las larvas se dirigen hacia la vaina de la base de la planta, fijándose cerca del primer nudo donde se alimentarán durante todo su desarrollo. Una vez completado su desarrollo forman la pupa que quedará unida al tallo hasta su eclosión. Se producen dos generaciones anuales con el periodo de vuelo de los adultos en otoño (primera generación) y enero-febrero (segunda generación).

En Andalucía, en primaveras frescas, suele aparecer una tercera generación, observándose los puparios en los primeros nudos de la caña. La generación otoñal realiza las puestas en el ricio pasando generalmente desapercibida excepto en algunas regiones del sur donde se realizan siembras muy tempranas de octubre. La segunda generación puede resultar dañina sobre todo cuando se han realizado siembras tardías de enero-febrero puesto que la nascencia coincide con el momento de vuelo.

Síntomas y daños

Una vez fijadas en el primer nudo, las larvas inyectan su saliva rica en galacturonasa en la planta rompiendo la pared celular de ésta y produciendo unos agujeros por donde se alimentan. Su acción debilita el crecimiento y disminuye el peso final de la espiga. Si el número de larvas es elevado provocará la pérdida total de la planta.

La presencia de las larvas del mosquito se evidencia por el debilitamiento y amarilleamiento de la planta, la paralización o ralentización del crecimiento, la coloración más oscura de lo normal del tallo y/o por la presencia de una zona abultada en la base de la caña, donde se alojan las larvas. Este abultamiento también puede producir la rotura de la caña por acción de fuertes vientos.

Es difícil detectar su actividad, por lo que se determinará la existencia de rodales de plantas amarillentas, debilitadas o muertas. Para detectar el daño de la primera generación, principalmente en las siembras más tempranas en el sur, se muestreará en otoño y para la segunda generación en primavera.

El muestreo consiste en arrancar los tallos desde la base y observar la base de la caña, debajo de las vainas foliares para buscar los puparios del insecto, brillantes y achocolatados como semillas de lino. Las pupas correspondientes a la primera generación están situadas en la zona del cuello de la planta y primer nudo, las de la segunda generación en la base de los primeros nudos.

El control de la plaga se basa en aplicar medidas de control preventivas y culturales. Dadas las características de la plaga, no es aconsejable realizar aplicaciones insecticidas contra ella, puesto que su eficacia es limitada. Se podrán utilizar los productos fitosanitarios autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Medidas preventivas

Cuando se detecten ataques importantes la Red de Alerta e Información Fitosanitaria aconseja que deben establecerse medidas preventivas para la campaña siguiente:

– Laboreo profundo con volteo durante el verano para dificultar la emergencia de los adultos. Es preferible retrasar esta labor al máximo, para que las pupas puedan ser presa de sus parasitoides o permanezcan expuestas al calor y la sequedad del verano lo que provoca la muerte de muchas de ellas.
– Las parcelas destinadas a cultivo de cereal deberán estar limpias de ricios desde el comienzo del otoño hasta la siembra.
Evitar siembras muy tempranas para evitar las puestas de los adultos emergidos durante el verano.
– Realizar rotaciones de cultivo y evitar sembrar cereal en parcelas afectadas durante dos campañas.
– En parcelas destinadas al cultivo de girasol, es muy interesante dejar que nazca el ricio de cereal para que sirva de atrayente cebo del mosquito y realice la puesta. Estas plantas se destruirán durante el invierno antes de que finalice el desarrollo larvario.
Utilizar variedades menos sensibles si las hubiera.

Escrito por

Redacción

Redacción de ABC de Sevilla

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