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Secanos Vivos

Variedades de trigo tradicionales para pan de más calidad

El proyecto Secanos Vivos produce trigo duro ‘Recio de Ronda y ‘Blanco Verdeal’, que mejora el suelo, están más adaptados al territorio, y fomentan el secuestro de carbono

13/11/2023 Actualizado a las 10:12

La finca La Dehesa-El Campillo, participante en el proyecto Secanos Vivos, será el escenario donde se producirán dos variedades tradicionales de trigo duro: ‘Recio de Ronda’ y ‘Blanco Verdeal’. Se trata de una de las treinta fincas que se han sumado a esta experiencia piloto en la que participan SEO/BirdLife y la Universidad Pablo de Olavide (UPO).

Según han explicado los investigadores, este acuerdo con la finca ecológica para el uso de semillas tradicionales se ha dado tras comprobar los excelentes resultados realizados en pruebas de campo por el Laboratorio de Historia de los Agroecosistemas de la UPO, quede variedades tradicionales de trigo para los secanos mediterráneos.

Según los resultados de dicho estudio, estas semillas mejoran los suelos degradados a través del aumento de materia orgánica disponible, contribuyen a conservar la biodiversidad y se adaptan menor a los fenómenos climáticos extremos, a demás de ser mucho más eficientes en el secuestro de carbono que los trigos convencionales.

Más rentabilidad

Por todo ello, el proyecto Secanos Vivos, centrado en el uso de buenas prácticas agroambientales, ha incluido el cultivo de semillas tradicionales dentro de sus objetivos. «Otra finalidad es que los servicios que proporciona la biodiversidad sean aprovechados para dar rentabilidad a los agricultores», detallan Gloria Guzmán y Guiomar Carranza, responsables de la investigación. Y es que, tras el trabajo llevado a cabo en el seno de la UPO, se vio que los trigos tradicionales también dan lugar a alimentos «con mayor rentabilidad y competitividad» en el mercado agroalimentario.

Campo de trigo duro / Agrónoma

Para hacer efectiva la transferencia de conocimiento, desde Secanos Vivos colaboran con dos empresas: el horno de pan María Diezma y Buenas Migas, en Granada, y el fabricante de pasta Spiga Negra, en Málaga. « en los procesos de transformación y la innovación en la cadena alimentaria», resumen los impulsores de la iniciativa.

Y es que, junto con los hallazgos en campo, la investigación también ha concluido que las variedades tradicionales de trigo, al tener más proteína y menor contenido en gluten que las variedades modernas, pueden contribuir a la mayor calidad de los panes y otros productos derivados, así como a la reducción del consumo del gluten en las personas que lo necesiten por intolerancias u otras patologías.

Manejo más sostenible

«Dado que las variedades tradicionales de trigo van unidas al manejo ecológico o más sostenible y a la agroindustria artesanal, pueden fortalecer el vínculo de la cadena agroalimentaria del trigo con el territorio, basado en el reconocimiento de la existencia de unas variedades tradicionales propias de cada comarca o región. Una estrategia beneficiosa para todos los actores de estos sistemas agroalimentarios locales y sostenibles, y también para la biodiversidad», explica Ana Carricondo, directora de Secanos Vivos.