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Sector vitivinícola

Desciende la superficie de siembra dedicada a la vid en Huelva

La variedad predominante en la provincia es la Zalema, con alrededor del 90% de la superficie cultivada

23/08/2022 Actualizado a las 11:45

El viñedo onubense ocupa una superficie que ronda las 3250 ha, lo que supone un descenso del 5% en el último lustro, según explica la Red de Alerta e Información Fitosanitaria (RAIF) de la Junta de Andalucía en un comunicado.

En este documento, se  detalla que la variedad predominante es la Zalema con alrededor del 90% de la superficie cultivada. El resto lo ocupan las denominadas «nuevas variedades», como por ejemplo las variedades blancas Colombard, Moscatel de Alejandría, Cabernet Sauvignon blanc, y tintas como Syrah y Tempranillo.

Inicio de la maduración de la Zalema

En esta campaña, que encara ya la recta final con el inicio de la maduración de la Zalema, se han registrado dos olas de calor, una en junio y otra en julio.

En cuanto a las olas de calor, hay que destacar la del mes de julio por su larga duración y repercusión sobre el cultivo. Además, las altas temperaturas han adelantado la maduración de las «nuevas variedades», habiéndose iniciado su recolección a principios de agosto, ralentizan el avance fenológico y la maduración de la Zalema.

Maduración «lenta»

De este modo, los racimos se han mantenido en envero más tiempo de lo normal y, una vez iniciada la maduración, esta está siendo «lenta». A fecha de esta actualidad fitosanitaria, «los principales parámetros utilizados para determinar el momento justo para iniciar la recolección (grados Baumé, pH y acidez) no son los más adecuados», detalla la RAIF.

Por ejemplo, en estos momentos se están obteniendo valores de grados Baumé (concentración de azúcar o grados de alcohol probable) en torno a los 8-8.5 ºBé, cuando lo necesario para los vinos afrutados de alta calidad del Condado se sitúa en torno a los 10-10.5 ºBé. Hay que tener en cuenta que durante el proceso de fermentación alcanzarán en tono a 1 ºBé más.

Viñedos / Agrónoma

Se prevé, por tanto, que la recolección de la Zalema se inicie a principios de septiembre, lo que supone alrededor de diez días de retraso respecto a la campaña pasada. A pesar del «frenazo» que han sufrido las viñas a causa de las calurosas temperaturas de julio, la sanidad de los racimos está siendo excelente.

Daños registrados

Según señala la Red de Alerta e Información Fitosanitaria, de momento no hay que destacar daños de polilla del racimo (Lobesia botrana), de mildiu (Plasmopara viticola), de oídio (Uncinula necator) y/o de podredumbre del racimo (Botrytis cinerea).

El riesgo de ataque de la podredumbre del racimo dependerá de varios factores: «de los daños que la 3ª generación de la polilla del racimo pudiera ocasionar sobre los granos en maduración, de la rotura de la epidermis de los granos ocasionadas por el oídio y por las lluvias que pudieran acaecer, si bien, estas, serían agradecidas desde el punto de vista de la producción final a costa de los posibles daños fitosanitarios ocasionados», afirma la RAIF.

Estrés hídrico

Por último, y relacionado de nuevo con la ola de calor de julio, sin olvidar el bajo régimen de lluvias registrado durante el otoño de 2021 e invierno y primavera de 2022, desde la Junta destacan los síntomas de estrés hídrico que se observan «de manera generalizada».

Por un lado, comienzan a secarse las hojas más cercanas a los racimos por la relación fuente-sumidero y, por otro lado, el porcentaje de racimos soleados y en proceso de pasificación comienza a ser importante.

Además, insiste la RAIF, la presencia de lluvias en las próximas 2-3 semanas serían más beneficiosas que perjudiciales para el cultivo, y por ende para los agricultores.