Montilla-Moriles aplica la inteligencia artificial para evitar que el mildiu dinamite la próxima cosecha
La Denominación de Origen y la Universidad de Córdoba lanzan una herramienta predictiva que da cuatro días de margen a los viticultores para optimizar tratamientos y recortar costes de producción
La campaña vitivinícola de 2025 dejó una profunda cicatriz en la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles. En algunas explotaciones de la provincia de Córdoba, los estragos del mildiu, una de las enfermedades fúngicas más destructivas y agresivas de la vid, llegaron a acabar con casi la mitad de la cosecha, lo que supuso un punto de inflexión para un sector ya muy castigado. «Vimos cómo el mildiu podía evolucionar muy rápido y generar pérdidas importantes en muy poco tiempo, y fue ahí cuando entendimos que era fundamental encontrar una solución para anticipar el riesgo y no actuar únicamente cuando la enfermedad esté presente», recuerda Enrique Garrido, gerente del Consejo Regulador de la DOP.
Y la respuesta a esa necesidad ya ha llegado. La Universidad de Córdoba (UCO), a través de su Cátedra Internacional ENIA de Inteligencia Artificial y Agricultura (CIIAA) ha creado una herramienta de precisión, que utiliza datos y el conocimiento tradicional del sector, para anticiparse al hongo antes de que aparezcan las primeras manchas y el daño sea irreversible.
El sistema de alertas, desarrollado por investigadores de la Universidad de Córdoba, analiza diariamente variables de temperatura, humedad y precipitación (obtenidos a partir de estaciones meteorológicas públicas de la red SIAR) para reconstruir las distintas fases del ciclo biológico del patógeno hasta la aparición de primeras manchas y su evolución en las fases secundarias.
Una plataforma que acumula datos de 20 campañas
Estos datos se recogen en la plataforma Agro-Fiware de esta misma universidad, basada en tecnología abierta de Fiware, que envía un seguimiento diario automático con la evolución y avisos del estado de la situación. El modelo ha sido validado y calibrado utilizando los datos acumulados de 20 campañas anteriores y alcanza un margen aproximado de cuatro días en la predicción de aparición de la primera mancha.
Gracias a esta herramienta, técnicos y agricultores conseguirán optimizar recursos, ajustar de forma más precisa el uso de fitosanitarios y reducir costes de producción, ya que el sistema de alertas se ha concebido como una ayuda a la toma de decisiones que permitirá actuar con mayor antelación ante situaciones de riesgo, contribuyendo así a incrementar la calidad y productividad del cultivo y la rentabilidad de las explotaciones.
El camino de la digitalización de Montilla-Moriles seguirá. De cara a las próximas campañas, el proyecto continuará su fase de validación sobre el terreno y avanzará en la instalación de una red de estaciones meteorológicas propias en distintas parcelas amparadas por la DOP. El objetivo final es elevar aún más la precisión local de las alertas, blindando la rentabilidad y el patrimonio líquido de una de las zonas vitivinícolas con más historia de Andalucía.