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Vísperas de la vendimia

Prevén una nueva bajada de la cosecha de uva en la zona Montilla-Moriles

El sector baraja caídas superiores al 10 por ciento según las zonas, aunque resalta la calidad resultante de los vinos

12/07/2021 Actualizado a las 10:45

Restan apenas dos semanas para el inicio de la vendimia en la zona del marco protegido Montilla-Moriles, la primera que comienza la recolección en Europa, y las previsiones iniciales del Consejo Regulador, los agricultores, las bodegas y las cooperativas es que la cosecha será menor a la de 2020, aunque los niveles de calidad serán muy altos. Todo ello dentro de unos mercados que destacan por su inestabilidad debido a que los efectos negativos de la pandemia no terminan de difuminarse, especialmente en el canal Horeca.

Un informe reciente de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía señala que los viñedos cordobeses, en líneas generales, «se encuentran en un buen estado fitosanitario y con un desarrollo vegetativo apropiado, por lo que, en principio, se prevé una cosecha aceptable con escasa y localizada presencia de enfermedades y plagas».

Aún no hay cifras concretas

El secretario general del Consejo Regulador de la DOP Montilla-Moriles, Enrique Garrido, ha indicado a Agrónoma que las primeras estimaciones señalan que la cosecha de uva sufrirá un nuevo descenso después de las caídas del trece por ciento y del seis por ciento que se registraron en 2019 y en 2020, respectivamente.

No obstante, este dirigente no se ha atrevido a dar cifras concretas sobre la merma de la producción al considerar que es pronto debido a que las variedades que se recogen inicialmente en el marco, como son los vinos jóvenes, son minoritarios frente a las tipologías más tradicionales, como son el pedro ximénez (PX), que empieza a recolectarse a mediados o finales de agosto.

Campaña de la aceituna de este año en Montilla/ Valerio Merino

Garrido ha recordado que la comarca acumula tres años de sequía, «algo que origina un fuerte estrés en las plantas» y ha resaltado que «la uva presenta un buen estado como consecuencia de que no ha habido problemas sanitarios excesivos salvo los causados por las plagas habituales del mildiu y el odio, aunque con el calor del verano se ha mitigado bastante su presencia», ha apostillado.

Enrique Garrido ha destacado el fuerte crecimiento de las ventas a nivel nacional e internacional de los vinos envasados de Montilla-Moriles, aunque, por el contrario, los graneles no terminan de levantar la cabeza tras las pérdidas sufridas por la pandemia. «En la hostelería estamos notando una recuperación, pero no al ritmo que nos gustaría», asevera el representante de la Denominación de Origen Protegida.

Precios a la baja

Por su parte, el presidente de la Sectorial de la Viña de Asaja en Córdoba, Juan Manuel Centella, ha coincidido con Enrique Garrido en que la producción al finalizar la campaña que está a punto de comernzar será más corta que la de 2020, si bien «se prevén resultados muy desiguales según la explotación». De este modo, sus cálculos son que en municipios como Montilla o Aguilar de la Frontera la bajada de la cosecha podría llegar a un 15 por ciento, mientras que en otros como Montemayor se alcanzaría una disminución más acuciada, de entre el 20 y el 25 por ciento.

El representante de la patronal agraria ha lamentado los bajos precios que se pagan a los viticultores. Según su información, estos se situaron al final de la anterior vendimia en el entorno de los 0,40 euros por kilo de uva, mientras que el coste de producción ronda los 50 céntimos, «aunque en los viñedos tradicionales este gasto alcanza los 0,65 euros por kilo». «Así es muy difícil poder mantener las explotaciones», ha subrayado.

Calidad del fruto

De otro lado, las previsiones que maneja el presidente de la Cooperativa La Aurora, Antonio López, son muy parecida a la de Asaja, ya que estima que la recogida final de uva concluirá entre un 10 y un 20 por ciento por debajo de las cifras de la temporada anterior.

No obstante, en su opinión, este hecho favorecerá que la calidad del fruto recolectado y, en consecuencia, de los vinos que se obtengan será muy importante, una situación a la que también contribuye «una primavera con lluvias muy escasas, lo cual lleva consigo que tengamos escasa incidencia de enfermedades en el viñedo».

En lo que se refiere a la situación de los mercados, este directivo ha afirmado que «es muy negativa en estos momentos, puesto que hay unos volúmenes importantes de vinos almacenados, lo que ha dado lugar a una caída importante en los niveles de precios, situándolos por debajo del umbral de rentabilidad». «Esto trae como consecuencia que cunda el desánimo entre los viticultores, máxime cuando este cultivo es muy exigente e intensivo en mano de obra», ha agregado.

Un análisis muy similar es el que realiza el presidente del Grupo Pérez Barquero, Rafael Córdoba, quien ha destacado el buen estado de las vides debido a su «óptimo» estado de sanidad y a que «las temperaturas que estamos teniendo son ideales para la evolución de su madurez». Eso sí, según sus previsiones, la cosecha será parecida a la de 2020, «o, quizás, algo inferior».

Frente al «descenso drástico» de las ventas en el canal Horeca durante el año pasado debido a las limitaciones de la pandemia, este bodeguero ha apuntado que, «una vez que el estado de alarma ya no está vigente y que hay una mayor relajación de las restricciones, se está produciendo un crecimiento importante en este sector que esperamos que continúe y se afiance definitivamente».