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Según inscripción registral

La parra más antigua de España, con más de 250 años, está en Huelva

Ubicada en Valverde del Camino, da una uva muy sabrosa, que sirve tanto para vino como para mesa o pasa

05/04/2021 Actualizado a las 11:20

La parra más antigua de la que hay constancia documental en España sigue floreciendo, primavera tras primavera y desde hace al menos 251 años, en un recoleto patio ubicado en el casco histórico de Valverde del Camino (Huelva). En concreto, se trata de la casa de la familia Martín Rodríguez.

En el patio interior es donde reluce la parra muy probablemente tricentenaria, pues una inscripción registral fechada en el año 1770 que forma parte del Archivo Histórico Provincial onubense refleja con relación a este inmueble «dos patios y en ellos varios frutales y una parra».

Este emplazamiento doméstico en un pueblo sin apenas tierras ni tradición agrícola resultó ideal a la postre para sobrevivir a la plaga de la filoxera, que arrasó con los viñedos históricos nacionales entre finales del siglo XIX y principios del XX.

El ejemplar de parra en cuestión supera los dos metros de altura y los cinco de ramaje gracias al emparrado de barras de hierro que la corona y que data de al menos el siglo XIX.

«Es una preciosidad porque primero se bifurca y, luego, en el entramado de alambres, termina en horizontal, lo que le permite recibir la máxima iluminación a una altura ideal tanto para poder trabajar desde abajo como para ocupar ese espacio de patio con mesas y sillas a la sombra del parral», detalla Miguel Lara, técnico del Rancho de La Merced de Jerez, un centro vinculado al Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa), de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible.

Uva de triple uso

«Da una uva elíptica, corta, pardina, muy sabrosa y dulce. Y lo mejor es que es, además, de triple uso: sirve para vino, para mesa y para pasa. Y la hoja es preciosa, circular y con forma pentalobulada», destaca Miguel Lara.

También confirma su sorpresa permanente por los siglos de supervivencia que acumula esta parra. «Está claro que siempre depende del destino y que en este caso estamos hablando de una parra doméstica, como las de patio de bodega, que puede resistir muchísimo tiempo. Pero, por ejemplo, las parras de los viñedos tradicionales de cultivo del Condado de Huelva suelen durar entre 60 y 80 años. Y, actualmente, ya con la poda y vendimia mecanizadas y sin los trabajos manuales, aguantan unos 30 o 40 años».

El verdadero secreto de su longevidad podemos ubicarlo a nivel freático: por las entrañas del Valle de la Fuente discurre un arroyo natural que hace que, todo lo que se siembra en esa zona, crezca exponencialmente, como asegura uno de los actuales dueños de la casa.