Remontar el bajo consumo, el gran reto del sector vitivinícola andaluz
Acaba una vendimia con más uva que el año pasado en prácticamente todas las zonas y de una excelente calidad
La vendimia puede darse por finalizada en Andalucía, a rasgos generales. En la zona onubense y en la gaditana, estos días se están apurando las últimas tareas en los viñedos, al igual que en la Denominación de Origen Protegida Montilla-Moriles y en Málaga.
Según el servicio de Información Agraria y Pesquera de la Junta, tan solo en Almería continúa la recolección, aunque con poca producción debido al déficit hídrico.
Llegado este punto, toca hacer balance, y se puede considerar que, este año, la vendimia ha sido «bastante mejor» a nivel andaluz que la del año pasado, que fue muy escasa debido a la sequía.
«Las lluvias de la Semana Santa, que fueron muy abundantes, nos han permitido tener una cosecha de uva bastante aceptable», asegura el representante sectorial de vino de Cooperativas agroalimentarias de Andalucía, Antonio López Pérez-Barquero. No obstante, detalla que no se alcanzarán los 925.000 hectolitros a nivel andaluz previstos en el inicio de campaña, sino que las cifras se quedarán un poco más lejos, «sobre 850.000 hectolitros».
En concreto, en la zona de Montilla-Moriles, según datos de Asaja, la producción ha estado en torno a 26 millones de kilos de uva, un dato similar al del año pasado, mientras la uva pasera también se encuentra con datos similares a la campaña anterior, con diez millones de kilos. Alrededor de 21 millones de kilos se prevén que se recojan, tras el balance final, en la DOP Condado de Huelva.
No obstante, si hay algo que coincide en todas las zonas vitivinícolas de Andalucía es que la uva «ha sido una calidad excelente», según destaca Antonio López. «Las lluvias de primavera han permitido que tengamos una uva mucho mejor que la de estos cuatro años últimos, condicionados por la fuerte sequía», detalla. Además, en líneas generales, la uva ha sido de mayor graduación.
Sin enfermedades
Por otro lado, ha habido otro aspecto positivo esta campaña: la práctica ausencia de enfermedades y plagas, ya que no ha habido casos destacados de oídio ni mildiu, muy temidos por el sector. «No se han juntado los dos factores más peligrosos, que son temperaturas altas y lluvias, así que hemos respirado tranquilos en ese sentido», reconoce López.
No obstante, la mejora de las cifras de producción no hacen olvidar al sector uno de los grandes retos a los que se enfrenta, que lleva sobrevolando varios años al mundo del vino: la caída generalizada del consumo.
Según detalla el representante sectorial de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, el consumo a nivel nacional ronda los 16 litros por habitante y año, una cifra «muy por debajo» de los países de nuestro entorno. No en vano, el vecino Portugal está en unos 40 litros anuales por habitante, mientras Francia e Italia rozan los 60 litros per cápita.
«Como bebida alcohólica, se ha demonizado el consumo del vino, y es algo a lo que tenemos que darle la vuelta», destaca López, que reconoce «que hay que tener prudencia» con la ingesta de alcohol, pero que el vino español, y andaluz, «tiene características» que lo hacen una muy buena opción frente a otras bebidas con graduación.
También achaca la caída del consumo a que la industria, en general, «no ha sabido transmitir la excelente calidad del producto». «Es una bebida prácticamente natural y, con una buena calidad precio, hay que poner eso en valor», insiste. Por su parte, la Interprofesional del Vino (OIVE), profundiza más en las causas, asegurando que la «complicada coyuntura actual», con factores como una fuerte inflación, subida de costes y encarecimiento de la vida en general, unidos a las amenazas al comercio internacional, «pueden explicar la caída del consumo».