Una vendimia compleja y escasa en el Marco de Jerez, que aspira a seguir aumentado sus ventas
Sector vitivinícola

Una vendimia compleja y escasa en el Marco de Jerez, que aspira a seguir aumentado sus ventas

El Consejo Regulador destaca la calidad y achaca a la sequía la bajada de producción

19/09/2022 a las 07:00

El Marco de Jerez ha dado por finalizada una de las vendimias más atípicas de los últimos años. De hecho, ha sido la única, desde que existen registros, que dio comienzo en julio, una precipitación provocada por las fuertes olas de calor que se dieron en la provincia gaditana y en toda Andalucía.

Después de ese comienzo, la vendimia, según detallan desde el de Denominación de Origen de Jerez. ha estado marcada por su complejidad, dada la enorme disparidad que se ha producido en la maduración del fruto. En términos cuantitativos, las cifras son también históricas, pero en cuanto a bajada de producción: se estima que han entrado en los lagares unos 44 millones de kilos de uva. Esta cifra supone un 23,5% menos que en la vendimia de 2021, cuando se alcanzaron los 57,5 millones de kilos de uva, una cifra también considerada «corta» por el sector.

Más de treinta bodegas

De acuerdo con los rendimientos reglamentarios, y según detallan desde el Consejo, esta cantidad de uva puede traducirse, aproximadamente, en unas disponibilidades de mosto calificado para los distintos usos requeridos por los operadores de las denominaciones de origen de 308.000 hectólitros, equivalentes a 61.600 botas.

Cabe recordar que la vendimia ha abarcado el trabajo de 33 bodegas «Jerez-Xérès-Sherry», «Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda» y «Vinagre de Jerez», que conforman unas 7.000 hectáreas inscritas en el registro de viñas del Consejo Regulador.

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Manzanilla de Sanlúcar/ Marco de Jerez

«No solo las condiciones meteorológicas de este año, protagonizadas por la falta de lluvias y la prolongada ola de calor de julio, han mermado la vendimia de este año, también lo han hecho las condiciones de los últimos cuatro años», detalla presidente del Consejo Regulador.

Y es que la falta de lluvias (en los últimos años, la zona apenas ha rozado 400 litros de agua por metro cuadrado, cuando la media habitual son unos 600 litros), ha provocado que la tierra haya producido la uva sin reservas previas de agua.

En concreto, casi el 90% de las lluvias cayeron en los meses de diciembre y marzo, si bien de forma persistente y repartidas en muchos días;. Esto, unido a la sequedad que imperaba en el campo, tras tres años muy secos, hizo que la tierra absorbiera bien el agua caída, sin que se generaran ni pérdidas ni escorrentías que erosionaran el terreno.

Un entorno peculiar

También hay que tener en cuenta que la superficie de viñedo inscrito abarca hasta diez localidades distintas (Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Chiclana de la Frontera, Chipiona, Puerto Real, Rota, Trebujena y Lebrija) y más de cien pagos (algunos más tardíos, dedicados a la vinificación dulce), lo que hace que la diversidad microclimática sea muy grande y, por ende, la maduración de la uva entre unos viñedos y otros.

La cercanía a la costa, la orientación, los vientos o la altitud hacen que la uva de distintos pagos tenga momentos de maduración diferentes, por lo que el Consejo Regulador ha podido identificar durante la vendimia racimos en los que la floración y el cuajado han sido muy tempranos, y de ahí el comienzo histórico en julio.

De calidad

No obstante, y a pesar de la bajada de producción, el presidente del Consejo hace hincapié en que se trata de una vendimia «muy buena, con un nivel muy alto y en torno a los 11 grados Baumé, sobre todo en los viñedos más cercanos a la costa, por encima del pliego de condiciones establecido por las denominaciones de origen» pero por debajo de lo habitual, que suelen ser 11,5 grados.

Respecto a la incidencia de plagas y enfermedades en la uva, desde el Consejo Regulador destacan que «ha sido particularmente baja», por lo que la uva ha entrado en los lagares «muy sana y con un buen nivel de calidad».
También hay que resaltar que, aproximadamente, el 54% de la uva se ha recolectado mecánicamente, casi siempre en horarios nocturnos, para asegurar el perfecto estado de la uva a su llegada a los lagares. El 46% restante se ha vendimiado de forma manual.

Por último, cabe recordar que la tradición vitivinícola de la zona no se limita a la protegida por el Consejo Regulador:hay numerosos productores que elaboran vinos de mesa, sobre todo blancos, aunque en los últimos años también tintos, que no cumplen las condiciones de las denominaciones de origen.

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