El olivar le gana la partida a la zanahoria morada de Málaga
La producción de esta hortaliza característica de Cuevas Bajas se verá reducida este año por la expansión del cultivo olivarero y los daños por las inundaciones del septiembre
Desde hace trece siglos, la «zanahoria morá» ha sido la seña de identidad de la producción agrícola en la ribera del Genil, concretamente en la localidad malagueña de Cuevas Bajas. Ahora, este cultivo milenario empieza a perder la partida ante la expansión del olivar en la comarca y las recientes inundaciones de septiembre, que anegaron buena parte de los campos y echaron a perder la cosecha.
Enrique Cuberos es el gerente de Esali Alimentación, la única empresa fuera del ámbito artesanal dedicada a la elaboración de diferentes productos con esta hortaliza, de origen asiático y que llegó a la Península en el antiguo Al-Ándalus. Cuberos ha explicado a Agrónoma que este año la producción va a descender considerablemente al haberse reducido la superficie cultivada.
El cultivo de la zanahoria morada se realiza en torno al mes de julio y la recogida se prolonga desde octubre a febrero. Al avance del olivar hay que añadir las inundaciones afectaron a la zona a finales de este verano y que provocaron que gran parte de los cultivos se perdieran.
Estiman que la producción no supere este año los 40.000 o 50.000 kilos cuando, según Cuberos, «en campañas anteriores se han llegado a recolectar hasta 200.000. Apenas una decena de agricultores trabajan la zanahoria morada en Cuevas Bajas y cuatro de ellos surten de producto a Esali, que por el momento no ha percibido esta disminución al trabajar en un 95 por ciento con productos derivados.
Ensombrecida por la tradicional
«Conservamos una cantidad durante todo el año y ahora mismo no nos ha afectado porque teníamos bastante almacenado, pero de cara al futuro se puede ver mermada la cantidad que demandemos a los agricultores», señala Cuberos. Esta particular hortaliza, que se vio ensombrecida a partir del siglo XVI por la tradicional, de color naranja, se extiende en las zonas inundables de la ribera del Genil. Un terreno mineralizado que es apto para el cultivo del tubérculo.
Sin embargo, con la llegada de aguas torrenciales -habituales en la zona- la cosecha se pierde. «El olivar es más fuerte y aguanta la inundación”, explica el gerente, «el árbol suele quedarse ahí y la cantidad de aceituna no se pierde en su totalidad». Ese es uno de los motivos por el que los agricultores han decidido sustituir el cultivo. Una realidad que ha ido en aumento en los últimos siete u ocho años y que se ha notado más esta última temporada.
El olivar es el cultivo por excelencia de la zona norte de la provincia de Málaga y hasta ahora Cuevas Bajas había sido un reducto en el que garantizar la supervivencia de la zanahoria morada, que también se produce en algunas zonas del Levante.
Precisamente, el próximo 1 de diciembre la localidad acoge la decimoquinta edición de una fiesta en honor de este producto que, en parte, ha adquirido visibilidad gracias a los productos de Esali Alimentación. La empresa comercializa tres tipos de vinagres, snacks, mermelada y un aderezó bajo la marca Morá. Pero también una cerveza, «La cueveña», y la ginebra «Simbuya», elaborada a partir de esta hortaliza.