¿Cómo eliminar la oruga peluda de los viñedos?
Los primeros nidos (telarañas) de esta campaña se observaron desde el 12 de diciembre de 2020 en viñedos de Córdoba
La Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) ha avisado de la importancia de valorar la presencia de oruga en vid. Al respecto, explica que «Ocnogyna baetica Ramb» es una especie univoltina (de una sola generación) y polífaga de localización circunmediterránea, que en España se encuentra asentada en la mitad sur donde, debido al aspecto de sus larvas, se la conoce vulgarmente como «oruga peluda».
Se sitúa generalmente en superficies destinadas a pastos, lindes y eriales, donde se alimenta de una gran cantidad de especies espontáneas tales como «Borago officinalis», «malva sylvestris», «mercurialis annua», «erodium ciconium»…, y de plantas cultivadas «vicia faba» y «vitis sp».
No obstante, «en los últimos años también pueden encontrarse en olivares jóvenes», asegura la RAIF. Las orugas errantes en su etapa de dispersión se alimentan de las yemas principales de la vid, lo que obliga a la cepa a brotar una yema secundaria que ya no presenta racimos, por lo que «la pérdida de cosecha es altamente probable en este caso», detalla.
Máximo desarrollo en marzo y abril
La emergencia de adultos se produce de octubre a diciembre, según zonas. Una vez realizada la puesta, la incubación dura de 40 a 70 días, por lo que la eclosión se produce en los meses de diciembre y enero. Las larvas forman colonias agrupadas refugiadas bajo telarañas que ellas mismas tejen. Por su parte, las colonias agrupadas se alimentan de las plantas herbáceas situadas bajo la telaraña.
En los meses de febrero-marzo se dispersan y se alimentan «vorazmente» de los cultivos que tienen a su alrededor. En el caso de que en la viña la brotación de las cepas se adelante y coincida con la diseminación de las orugas, las consecuencias «pueden ser serias», explican desde la Junta de Andalucía.
A finales de marzo y primero de abril, la oruga peluda alcanza su «máximo» desarrollo convirtiéndose en una larva de 2-3 cm de longitud, «capaz de devorar todo a su paso», alimentándose hasta alcanzar la madurez y crisalidar en el suelo.
Cabe recordar que las colonias de oruga peluda son capaces de recorrer hasta 300 metros de distancia, permitiendo que el año siguiente estén separadas y no compitan por el alimento.
Eliminar los focos
El período de crisalidación dura varios meses y en el otoño siguiente darán nuevas mariposas. Además, las lluvias otoñales «favorecen» la salida de adultos, mientras que las invernales son «perjudiciales». Estas orugas son «muy resistentes» al frío. Los adultos pasan el verano enterrados y cuando el suelo se moja lo suficiente, salen a la superficie.
«Es muy importante controlar a la oruga peluda de forma localizada eliminando los focos próximos a los cultivos para evitar que en el momento de la dispersión se desplacen a la viña, o a otros cultivos, en los que podrían producir graves daños», apostilla la RAIF.
Al respecto, destaca que «la mejor forma de controlar a la oruga peluda es eliminarla cuando esta se encuentra localizada en los nidos o colonias agrupadas».
Los primeros nidos (telarañas) de esta campaña se observaron desde el 12 de diciembre de 2020 en viñedos de Córdoba, y desde el 20 del mismo mes en nuevas plantaciones de olivar de Jaén.
Asimismo, se observó «una presencia moderada, con una distribución irregular, que ha ido estabilizándose a lo largo de diciembre y enero por las lluvias. Aun así, es muy aconsejable vigilar la evolución de las telarañas tanto dentro de los cultivos, como en el entorno de los mismos, dada la gran resistencia al frío de estas orugas», señala la Red de Alerta e Información Fitosanitaria.
Medidas para reducir la incidencia de lepidópteros
Para reducir su incidencia, la RAIF detalla que «el método más recomendable y eficaz para su control (si el número de telarañas es escaso) es la destrucción física de las larvas en las primeras fases, cuando se encuentran las colonias agrupadas en telarañas, como están en la situación actual. En ese momento, el control es más económico y tiene un menor impacto ambiental».
Además, el laboreo destruye un «gran número» de crisálidas impidiendo que las mismas completen su ciclo. Por ello, asegura, «se debe extremar la vigilancia en parcelas que linden con no laboreo».
Por otro lado, la Red de Alerta aboga por «el control con insecticidas autorizados en terrenos sin labrar, lindazos, bardales u olivares con cubierta vegetal. Tratar toda la superficie del viñedo únicamente cuando las orugas estén ya diseminadas por todo el cultivo».
Recomienda también recorrer las lindes y terrenos aledaños en las mañanas con rocío, dado que las telarañas adquieren un color blanquecino y brillante característico, que facilita su localización. Las colonias pueden destruirse quemándolas con lamparillas de gas o pisándolas cuando aún son pequeñas, «especialmente» en viñedos ecológicos o parcelas que tengan limitado el uso de productos químicos.
Por último, desde la Junta explican que los tratamientos generalizados en el viñedo pueden eliminar también a los insectos auxiliares que controlan los focos de araña, de ahí que es «preferible acciones tempranas más selectivas y focalizadas, centradas exclusivamente en la erradicación de la oruga peluda».