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Altas temperaturas

Las altas temperaturas de agosto obligan a vigilar más las plagas en los cítricos

La mosca de la fruta presenta un óptimo desarrollo, para una generación completa, entre los 16ºC y 32ºC junto a una humedad relativa entre el 75 y el 85%

03/08/2022 Actualizado a las 11:33

Las especies de artrópodos fitófagos asociadas al cultivo de los cítricos presentan un óptimo de desarrollo dentro de unos límites máximos y mínimos de temperatura y humedad relativa. Sobrepasado dichos límites, su supervivencia se verá comprometida dependiendo, entre otros factores, de su estado de desarrollo (huevo, larva, ninfa o adulto).

Así, tras el paso de una segunda ola de calor durante prácticamente todo el mes de julio, y previéndose, de nuevo, temperaturas superiores a los 35ºC durante la primera semana de agosto, junto a una baja humedad relativa, la Red de Alertas e Información Fitosanitaria (RAIF) de la Junta de Andalucía insiste en que hay que tener en cuenta los siguientes indicadores:

En cuanto a ácaros fitófagos: «Tetranychus urticae» tiene un óptimo desarrollo en torno a los 30ºC, soportando bien una baja humedad relativa. «Panonychus citri» lo tiene en torno a los 25ºC, necesitando una moderada humedad relativa.

Evolución de las plagas

Por último, «Eutetranychus spp.» presenta un óptimo en torno a los 28ºC y 31ºC, necesitando, igualmente, una moderada humedad relativa. Por ello, en estos momentos se registra un nivel de ataque «bajo», afirman desde la Red de Alertas e Información Fitosanitaria.

Por otro lado, la población de fitoseidos se ha visto mermada por las altas temperaturas, hecho que, según la RAIF, habrá que tenerse en cuenta ya que los ácaros fitófagos partirán con ventaja cuando las condiciones meteorológicas sean favorables para su desarrollo y dispersión.

Respecto al piojo rojo de California, la actividad de las larvas migratorias presenta un óptimo entre los 25ºC y los 32ºC, aumentando la tasa de mortalidad a partir de dicho umbral junto a una humedad relativa baja. La emergencia de los machos también está condicionada, entre otros, por la temperatura y humedad relativa, presentando un óptimo en torno a los 25ºC y 70% respectivamente.

Respecto a su vuelo (época reproductiva), tienen un máximo de actividad en torno a los 27ºC y 75% de humedad relativa. Especialmente en provincias/zonas de interior la mortandad de larvas móviles y de primera edad correspondientes a la 2ª generación ha sido elevada.

Naranja / Junta de Andalucía

En el caso de los pulgones, el óptimo de desarrollo, con ligeras diferencias entre especies, se encuentra en torno a los 22ºC y 25ºC. Alrededor de los 7ºC y 34ºC la reproducción cesa. Destacar que a temperaturas superiores a 31ºC la mortalidad de las ninfas es muy elevada. Estos umbrales se constatan una vez que se ha registrado un descenso significativo de su presencia en la brotación de verano hasta valores prácticamente nulos.

Temperaturas óptimas para otros patógenos

El minador de los cítricos presenta una alta tasa de mortalidad larvaria por debajo de los 12ºC y por encima de los 35’5ºC, presentando un óptimo de desarrollo en torno a los 25ºC. Según la RAIF, actualmente, la incidencia de esta plaga es «prácticamente nula» en la brotación de verano.

La mosca de la fruta presenta un óptimo desarrollo, para una generación completa, entre los 16ºC y 32ºC junto a una humedad relativa entre el 75 y el 85%.

En el caso concreto de los estados larvarios, estos presentan un óptimo entre los 10ºC y los 33ºC. En este caso, destacar aquellas parcelas que, por motivos comerciales, aún tienen fruta madura en el árbol de la campaña pasada. En estas, si bien ha descendido el número de adultos capturados en trampas tipo Nadel, no ha cesado su actividad, especialmente con fruta caída en el suelo. Se recuerda que ésta debe ser eliminada y destruida fuera de la finca.

Por lo comentado anteriormente, la RAIF recuerda que a la hora de planificar cualquier tratamiento químico habrá que tenerse en cuenta cómo han influido las altas temperaturas y la baja humedad relativa en las poblaciones de las plagas que afectan a los cítricos a nivel local, pudiéndose evitar así tratamientos innecesarios.

Además, insiste en que hay que prestar especial atención en provincias/zonas litorales (Cádiz, Huelva y Málaga) y en general en todas aquellas zonas con microclimas húmedos, donde el ambiente puede ser más suave, sobre todo en las primeras y últimas horas del día, favoreciéndose el desarrollo y dispersión de dichas plagas.