El cultivo de la remolacha registra una baja incidencia de cásida, por ahora, según la RAIF
Se ha detectado su presencia en el 42% de las parcelas muestreadas en Cádiz, y en el 25% de las de Sevilla
La Red de Alertas e Información Fitosanitaria (RAIF) de la Junta de Andalucía ha analizado la incidencia de la cásida de la remolacha, una plaga endémica del sur de España.
Al respecto, la RAIF ha señalado que, por ahora, los niveles de adultos de esta plaga sobre el cultivo están siendo «bajos», observándose su presencia en el 42% de las parcelas muestreadas en Cádiz, y en el 25% de las de Sevilla, con unas medias provinciales de 3,3 y 2 adultos/unidad de muestra (50 plantas), respectivamente.
No obstante, desde la Junta de Andalucía destacan que se han observado ya los primeros huevos sobre el cultivo. En alguna que otra parcela se ha superado el umbral de tratamiento fijado en 100 adultos/U.M. o 50 huevos+larvas/U.M., por lo que se está realizando tratamiento insecticida para controlar la plaga.
Cómo identificarla
El adulto es un coleóptero, de forma oval y aplanado, que se caracteriza por tener el pronoto y los élitros muy desarrollados, con los bordes aplastados y recubriendo por completo el abdomen, de este modo queda protegido bajo esta cubierta, siendo todos muy parecidos entre sí. Mide entre 5 y 7mm y es de color verde claro, con dos bandas longitudinales sobre los élitros de color verde metálico, como consecuencia del aire acumulador en ellos.
Los huevos son de color amarillo claro, de forma oval alargado de 1-1, 5 mm de largo, los cuales son depositados normalmente sobre la superficie de la hoja, recubiertos de una fina película transparente efectuada por la hembra al realizar la puesta.
Por otro lado, las larvas tienen un aspecto muy característico. Son de forma oval, aplastada y de color verde, y van acumulando y transportando sus propios excrementos sobre el extremo posterior de su cuerpo, presentando una horquilla en el abdomen que realiza una misión protectora ya que es una larva muy blanda. Son muy parecidas entre sí. Además, las pupas no son desnudas del todo, están cubiertas por una cutícula.
Hay que recordar que los adultos pasan el invierno en refugios ocasionales: entre la vegetación espontánea a lo largo de zanjas, protegido en la capa superficial del suelo, etc. Estos aparecen en el cultivo en febrero-marzo y comienzan a hacer las puestas al cabo de unos días. Los huevos depositados de forma aislada o de dos en dos, dentro de una ooteca transparente que los protege.
Finalmente, la RAIF señala que la puesta se realiza sobre todo en el envés y el peciolo de las hojas, donde la larva neonata se alimenta, posteriormente esta pasa al haz donde completará su desarrollo.