Las trampas con cerveza y bebidas azucaradas ayudan a acabar con el temido avispón oriental
Los apicultores de COAG viajan a Chipre para aprender a combatir a esta especie invasora, que fulmina las colmenas andaluzas
A falta de una contundente respuesta de las administraciones, los agricultores han decidido ‘organizarse’ ellos mismos para intentar aprender a combatir el avispón oriental (vespa orientalis), la especie invasora que diezma colonias de abejas y amenaza al sector apícola andaluz.
De esta forma, apicultores de España e Italia han viajado a Chipre, donde han sido recibidos por la Asociación Panchipriota de Apicultores, pionera en el control de esta plaga.
Según detallan desde COAG, tanto los apicultores españoles como los italianos, con el afán de encontrar soluciones y gracias a la coordinación de BeeLife (European Beekeeping Coordination) han compartido cuatro días visitando a apicultores chipriotas, que les mostraron el resultado de años de experiencia en la gestión del avispón.
En concreto, su trabajo comienza a primeros de primavera, cuando visualizan las primeras reinas que sale de la hibernación. Es en ese momento cuando recurren a trampas con colmenas vacías y cebos azucarados o alcohólicos (como la cerveza), para capturar a las reinas fundadoras. Posteriormente, para acabar con las obreras en verano, utilizan cebos proteicos en botellas de plástico.
Para evitar que los avispones, una vez que debilitan las defensas de las colonias matando a las abejas que salen de la misma, entren en la colmena para aniquilarla y robar la miel, polen y proteínas de la cría, los apicultores colocan en las entradas de las colmenas piqueras con orificios que permiten el paso de las abejas, pero no de los avispones que son de mayor tamaño.
Destrucción de nidos
Además, durante todo el año destruyen cualquier nido que se encuentran en el entorno de los asentamientos. Se trata de una lucha continua desde marzo hasta noviembre.
«Estos métodos, fruto de la necesidad y la innovación local, se han convertido en un ejemplo para el resto de Europa», resaltan desde COAG.
No obstante, es necesario tener en cuenta que en Chipre tienen una especie de abeja diferente que ha evolucionado con los años de convivencia con el avispón oriental, adquiriendo comportamientos defensivos de los que carecen las abejas andaluzas en la actualidad.
La situación en Andalucía
También llamó la atención de españoles e italianos que los nidos eran de menor tamaño, así como que los avispones eran algo más pequeños. Probablemente fruto de la continua lucha que llevan, lo que puede provocar que los nidos no dispongan de tanto alimento, por lo que el desarrollo de las colonias de avispones es menor. Esto unido a que las reinas fundadoras salen de diapausa en torno a abril (probablemente por la climatología), cuando en Málaga se pueden ver las primeras en febrero, evitan que el desarrollo de los nidos alcance el gran tamaño y cantidad de avispones con los que sí se encuentran los apicultores en Andalucía.
Desde 2019 que se constató el primer avistamiento de Vespa orientalis en Cádiz, ha ido avanzando sin control estando presente a día de hoy en todas las provincias andaluzas, con gran presión en Cádiz, Málaga y sur de Sevilla. Desde el pasado mes de mayo está catalogada como Especie Exótica Invasora en España pero, como recuerdan desde COAG, «urge la puesta en marcha de medidas de control».