Un estudio avanza en el origen de la enfermedad de las «vacas locas»
Investigadores españoles participan en una investigación internacional que asegura que la enfermedad la causó un tipo determinado de scrapie
Un estudio internacional, en el que han participado investigadores españoles, ha desvelado otro posible origen de la enfermedad de las «vacas locas».
Así, se ha constatado que el origen de la encefalopatía espongiforme bovina habría sido el scrapie, pero no el clásico, como se había postulado hasta ahora, sino el scrapie causado por cepas atípicas y que, a diferencia del clásico, aparece de forma espontánea en ovejas y cabras, de forma aislada, sin que se transmitan entre ellas en el rebaño.
Estos agentes infecciosos se habrían transmitido a las vacas al ser alimentadas con pienso elaborado con harina de carne y huesos de ovejas infectadas con priones, una práctica actualmente prohibida.
Crisis de los años 90
Cabe recordar que, a finales de los años 90, Europa sufrió una de las peores crisis alimentarias debido a la Encefalopatía espongiforme bovina, popularmente conocida como la enfermedad de las «vacas locas». En el Reino Unido, cerca 200.000 vacas presentaron síntomas como temblores, cambios de comportamiento y pérdida de equilibrio, hasta llegar a la muerte. En españa, fueron cerca de un millar. Las personas que ingirieron productos bovinos contaminados sufrieron la variante de la enfermedad de Creutzfeld-Jackob, una patología neurodegenerativa sin cura.
Los experimentos de la investigación, que se desarrolló hace más de una década, demuestran por primera vez que la transmisión de priones entre especies puede hacer cambiar las propiedades patobiológicas de estos agentes. En este caso el scrapie atípico, que en principio no es transmisible a las personas, cuando infecta a un huésped con proteína prión de bovino se convierte en agente zoonótico (con capacidad de transmisión a la especie humana).
«Estos resultados se consideran de mucha importancia, ya que, por ahora ahora no hay tratamiento ni vacunas para las enfermedades priónicas humanas ni las animales, pero los autores del estudio aseguran que este hallazgo mejorará la evaluación del riesgo de estas enfermedades en el ámbito de la sanidad animal y de la salud pública.