Logran que cada litro de leche de Covap contamine un 18% menos: «Equivale a retirar 56.000 coches de la carretera»
La cooperativa cambia la alimentación de los animales y la gestión de los purines para reducir la huella de carbono
En 2021, la Cooperativa Ganadera del Valle de los Pedroches, Covap, inició uno de sus proyectos más ambiciosos: reducir la huella de carbono en su actividad. Ahora, la cooperativa da por «avanzada» su estrategia de sostenibilidad al conseguir un objetivo muy importante: ha reducido un 18% la huella de carbono de cada litro de leche que produce que, traducido, equivale a retirar cerca de 56.000 coches de combustible fósil de las carreteras españolas en un año.
«Empezamos a trabajar en la reducción de la huella de carbono por tres razones: porque siempre nos hemos intentado adelantar a las tendencias, y a las exigencias de consumidores y del mercado; para mejorar el entorno y el medio ambiente y porque vimos, desde muy pronto, que podía mejorar la eficiencia de toda la cadena de producción», detalla Emilio de León, director de Producciones Ganaderas de Covap.
El proyecto se basa en un modelo de evaluación anual y exhaustivo, en el que la cooperativa ha evaluado un total de 230 ganaderías de vacuno de leche, que representan cerca del 80% de los litros de leche procesados por Covap al año.
Análisis para establecer las pautas de mitigación
Pero, ¿cómo han llevado a cabo tan importante reducción? Emilio de León detalla que lo primero que hicieron es buscar un ‘aliado’: la multinacional americana Alltech, que ha medido y analizado los datos a través de los que se han establecido las pautas de mitigación gracias a la herramienta Alltech ECO2, certifi cada por Carbon Trust.
Las evaluaciones iniciales en el ciclo de vida de la leche de vaca, identificaron que la alimentación, las emisiones entéricas y la gestión de purines eran las principales fuentes de emisiones, representando más del 90% del total. Por ello, el mayor impacto en la reducción de la huella proviene del trabajo realizado en las ganaderías.
En concreto, respecto a la nutrición, han sustituido el forraje que usaban la mayoría de los ganaderos, básicamente maíz proveniente de otras zonas como Córdoba o Sevilla, por cereales, desarrollados dentro del propio proyecto, que no necesitan demasiada agua. «Esto hace que tengan una huella hídrica menor, un avance muy importante». Además, también reducen las proteínas en la dieta de los animales, sustituyéndola por girasol y mejorando tanto la digestibilidad como la huella de carbono.
Subproductos de la industria alimentaria
Por otro lado, han potenciado el uso de subproductos de la industria alimentaria. «La pulpa de la remolacha, la cáscara de naranja, los residuos de las industrias cerveceras… todo eso se puede utilizar como alimento para las vacas y nos ayuda a reducir ‘la mochila’ de huella de carbono de la alimentación», resalta el director de Producciones Ganaderas de Covap.
«El trabajo de los ganaderos ha sido fundamental para conseguir los objetivos», asegura De León. La información obtenida se incorporará a la aplicación Covapps, de modo que los socios ganaderos podrán consultar de forma sencilla el impacto ambiental de sus ganaderías.
Ámbito industrial
Por otra parte, en el ámbito industrial, se han llevado acciones enfocadas a establecer un nuevo modelo energético de la cooperativa, apostando por las energías renovables, o el cambio de tratamientos térmicos, consiguiendo la reducción de consumos energéticos y de agua. «En este punto hay un impacto muy potente, porque hemos optado por esterilizar la leche a través del sistema indirecto, lo que nos hace ahorrar mucha energía», detalla De León. También han potenciado la monitorización y modernización de las ganaderías, como la implementación de collares para cada ejemplar que controla todos los parámetros y ayuda a mejorar la eficiencia.