El sector ganadero andaluz avisa: «La Estrategia Ganadera de la UE encarecerá la carne»
Desde Asaja critican el carácter generalista del documento, y explican que las exigencias medioambientales y de bienestar animal no son aplicables en la ganadería extensiva
El sector ganadero europeo atraviesa una crisis estructural sin precedentes de la que Andalucía tampoco se libra. A pesar tener ‘a favor’ las lluvias recientes, y de haber registrado precios históricos tanto en el vacuno como en el ovino y el porcino, la cabaña ganadera sigue bajando a pasos agigantados, y cada vez son más los profesionales que abandonan la actividad.
«El censo ganadero se puede recuperar dejando más crías para reposición, pero el ganadero que se marcha no vuelve. Ese sector se pierde para siempre», advierte José Manuel Roca, responsable sectorial de Ganadería en Asaja Sevilla.
En este escenario, la Comisión Europea ha reaccionado, y se prevé que mañana, 7 de julio, haga público el texto de su Estrategia Ganadera, que busca revertir la tendencia de reducción de la ganadería, y hacerlo a través de un modelo de ganadería sostenible basada en incentivos, innovación y digitalización.
Sin embargo, desde el sector andaluz avisan de que la mayoría de medidas que que propone Bruselas «terminarán incrementando los costes de producción» de las explotaciones.
De hecho, el documento incorpora la referencia a una «transición justa», si bien reconoce que una parte significativa de los costes de adaptación podría trasladarse a la cadena alimentaria y, en última instancia, al consumidor final.
De otro lado, se reconoce la diversidad de sistemas productivos y territoriales dentro del sector ganadero europeo, aunque el enfoque general apunta a una intensificación progresiva de los requisitos ambientales y de bienestar animal. Asimismo, se contempla el refuerzo del marco de bienestar animal, incluyendo la posible revisión de sistemas de producción basados en confinamiento, así como nuevas exigencias aplicables a los productos importados.
También prevé el desarrollo de herramientas de apoyo como una ‘brújula de sostenibilidad’ a nivel de explotación, repositorios de buenas prácticas y plataformas de conocimiento e intercambio de información sectorial.
Exigencias diseñadas para la ganadería intensiva
La principal crítica de Asaja al documento, que se ha filtrado en los círculos europeos, es su carácter generalista. Roca denuncia que que las exigencias ambientales y de bienestar animal que contempla (reducción de metano, condicionalidad ambiental, o implantación de biogás ) están diseñadas para la ganadería intensiva e industrial, resultando impracticables a campo abierto, un modelo muy común en Andalucía.
«El mayor bienestar animal que existe es la ganadería extensiva, pero las normativas imponen límites de temperatura imposibles de cumplir en el sur de España, donde en verano se alcanzan los 35 grados por la noche», señala José Manuel Roca.
Por otro lado, en referencia al biogás, el representante de la organización agraria apunta que una granja intensiva puede recoger los excrementos fácilmente para generar energía, en la ganadería extensiva esta práctica es inviable por la dispersión del ganado. Por ello, desde Asaja exigen que cada nueva normativa europea, nacional o autonómica vaya acompañada de una valoración de impacto económico. «Exigir más metros cuadrados para cada animal o vacunaciones constantes encarece la carne, y todos debemos ser conscientes de ello», resume Roca.
Defensa sanitaria frente a África
También piden que las autoridades comunitarias tengan en cuenta que España actúa como «primera línea de defensa sanitaria» frente a las enfermedades ganaderas procedentes de África. «Evitamos que las enfermedades se extiendan por el territorio europeo, por lo que deberíamos tener apoyo económico»,
Por otro lado, la ratificación del acuerdo comercial con Mercosur ha vuelto a sacar a la palestra el debate sobre la competencia desleal. Tras las recientes restricciones temporales a la carne de Brasil por no cumplir con los estándares comunitarios, los ganaderos españoles exigen herramientas para proteger al consumidor.
«Desde las administraciones, junto con el sector, debería trabajarse en crear un sello específico para la ganadería española que garantice la trazabilidad total (nacimiento, engorde y producción en el país). «No es una medida costosa y permitirá al consumidor elegir con toda la información en la mano si prefiere apoyar el producto nacional o adquirir carne importada más barata», asegura José Manuel Roca, que pide un reconocimiento, en especial, para la ganadería extensiva.
Respecto a las políticas agrarias, desde Asaja aseguran estar «muy preocupados» ante la configuración de la PAC post 2027. Los productores confiesan sentirse «asustados» debido a que una gran parte de la financiación de la nueva PAC requerirá cofinanciación y su reparto final dependerá directamente de la sensibilidad y el carácter «agrarista» de los gobiernos de los estados miembros, algo que desde Asaja consideran «un error».