La ganadería no es la principal causante del cambio climático
Producción cárnica

La ganadería no es la principal causante del cambio climático

La pandemia muestra que las producciones cárnicas suponen sólo el 7% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero

03/05/2020 Actualizado a las 09:09

Los sectores ganaderos y de elaboración y comercialización de carne han seguido realizando sus actividades desde la declaración del estado de alarma con motivo de la pandemia del Covid-19, para mantener abastecida a la población con alimentos seguros y de calidad. Se trata de un sector cuya actividad ha sido esencial durante esta crisis, en la que se ha revelado la verdadera «contaminación» que supone la ganadería, desterrando falsas acusaciones con las que ha tenido que convivir esta producción, según la plataforma «carne y salud».

Desde hace meses, algunos medios y sectores ecologistas han puesto el foco en la ganadería y en la producción de carne acusando al sector de ser uno de los principales responsables del calentamiento global de la Tierra, a través de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), planteando que había que reducir drásticamente el consumo de estos alimentos para salvar el planeta.

Sin embargo, las emisiones de los sectores ganaderos, que se registran como las de todas las demás actividades humanas, no son ni mucho menos las principales responsables de la contaminación del aire y del cambio climático.

Emisiones

Organizaciones como Greenpeace han informado de que, en la primera semana del estado de alarma, los valores medios de dióxido de nitrógeno en ciudades como Madrid apenas alcanzaron el 40% del límite fijado por la Organización Mundial de la Salud y la Unión Europea. En la semana del 11 al 17 de abril, esos valores eran solo de un 24,6% en Madrid, un 33% en Barcelona o un 22,3% en Sevilla.

Además, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, todas las ciudades españolas han reducido sus emisiones de dióxido de nitrógeno (con una media del 64%), como consecuencia de la paralización de la actividad del transporte y de la actividad industrial y económica. El resultado ha sido una reducción de la contaminación a niveles nunca registrados, pese a que los sectores de producción y suministro de alimentos, muy especialmente los de producción ganadera, han seguido realizando sus actividades, incluso con un mayor esfuerzo.

Producción andaluza

Andalucía tuvo una producción cárnica en 2018 de 722.639 toneladas, de las que 26.171 toneladas fueron de origen vacuno, 6.840 toneladas de ovino, 4.024 de caprino, 309.467 de porcino y 375.928 de aves.

Además, la comunidad lidera la producción nacional de carne ecológica, con 22.000 toneladas al año, ya que el 79% del vacuno ecológico (más de 14.200 toneladas) y el 81% del cordero ecológico de España (casi 6.800 toneladas) se producen en Andalucía. Un ejemplo del compromiso del sector con la sostenibilidad, la mejora del medio ambiente y la reducción de los gases de efecto invernadero.

De hecho, los datos oficiales del «Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero» (Ministerio para la Transición Ecológica) reflejan que la producción ganadera de carne representa sólo el 7% del total de emisiones de Gases de Efecto Invernadero del país, incluido en el 11,9% del apartado total de la agricultura. Por el contrario, el transporte supone el 27% de esas emisiones contaminantes, seguido por la industria con un 19,9%, la generación de electricidad (17,8%) o el consumo de combustibles (8,5%).

No obstante, el sector cárnico es perfectamente consciente de los retos medioambientales que afronta la sociedad y por ello trabaja para conseguir un modelo de transición ecológica global, así como una producción más sostenible. De hecho, se están desarrollando nuevas técnicas de producción con un menor impacto ambiental con objetivos como reducir en diez años un 15% la huella de carbono en el sector vacuno. El sector porcino ha reducido sus emisiones de amoniaco un 47% y de metano un 54%, y la producción de ovino y conejo es cada vez más sostenible y sólo supone un 1% (ovino) y un 0,02% (conejo) de los GEI.

Por otro lado, la industria cárnica evitó en 2018 la emisión de 48.810 toneladas de CO2, gracias al reciclado de sus envases. Además, el sector permite mantener importantes ecosistemas que no serían viables sin su utilización ganadera y que los convierte en sumideros de carbono, como las dehesas andaluzas en el caso del cerdo ibérico, el pastoreo tradicional del ovino-caprino y el del vacuno. Producciones que ayudan a la conservación de los espacios naturales, contribuyendo a la fertilización del terreno y reduciendo la erosión y la desertificación.

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