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Ganadería

‘Salvando’ a la churra lebrijana con un innovador uso como «biosegadoras»

Ecologistas en Acción gestiona dos parcelas de esta raza autóctona en el norte de Sevilla con el fin de salvaguardar esta especie

20/07/2021 Actualizado a las 11:58

La raza autóctona de ovejas Churra Lebrijana, Las Biosegadoras, desempeñan un papel clave, ya que ayudan a la conservación de praderas del parque de San Jerónimo en Sevilla.

Ecologistas en Acción gestiona, desde hace varios años, dos parcelas valladas de Biosegadoras en el parque de San Jerónimo para demostrar la capacidad de las ovejas como colaboradoras en la conservación de praderas en parques urbanos evitando así la contaminación acústica, atmosférica y química que generan los tratamientos tradicionales, detalla la confederación de ecologistas en un comunicado.

Una raza en peligro de extinción

La Churra lebrijana se encuentra en peligro de extinción y con el proyecto se contribuye a salvaguardar la raza, ofreciendo borregos a ganaderías familiares que se comprometan a su conservación.

El rebaño inicial procede de una cesión de la Diputación de Sevilla. Si bien, como detallan los ecologistas, las causas de la desaparición de la raza son dos, por un lado la pérdida de su hábitat específico de cría, las marismas del Guadalquivir, y por otro la inadaptación a los procesos de intensificación que vienen dándose en la producción ganadera, en la que razas rústicas muy bien adaptadas a su entorno pero con escasa capacidad productiva en régimen intensivo tienen poco futuro.

Ejemplar de la raza oveja churra lebrijana / Consejería de Agricultura

Las ovejas son silenciosas y no contaminan la atmósfera, frente a las ruidosas desbrozadoras, aventadoras y demás maquinaria de jardinería, con sus deyecciones abonan con materia orgánica la pradera, evitando el uso de fertilizantes químicos que contaminan los suelos y las aguas subterráneas.

Además, como aseguran los ecologistas, «son un buen reclamo para las visitas al parque, integrando el ganado en la ciudad de la que fue apartado hace tiempo, siendo las niñas y niños las que más impactadas quedan cuando ven ovejas en semi-libertad en el parque de al lado de casa».

Si bien, «la integración de la ganadería en el medio urbano no es fácil, su gestión precisa de personal cualificado en su manejo, no son máquinas que se encienden y apagan a voluntad, pero aportan activos para la educación ambiental y favorecen el contacto con la naturaleza, tan importantes para las habitantes del medio urbano, por lo que no habría que desdeñar su uso. Iniciativas parecidas pueden verse en París, Boston, Chicago, Filadelfia …», explican desde Ecologistas en Acción.

Un ejemplo a seguir

Desde Ecologistas en Acción esperan «que la práctica en el manejo para el mantenimiento de estas dos parcelas pueda servir de experiencia para generalizar su uso en espacios en los que se den las condiciones adecuadas».

El lugar elegido son praderas con «escaso» uso público e incluso solares en los que se desarrollan grades cantidades de vegetación espontánea, pueden ser controladas por las ovejas sin tener que recurrir a medios más costosos o dañinos como el desbroce mecánico o aún peor el tratamiento con herbicidas.

Además, «si se usan como es el caso, razas autóctonas en peligro de extinción, el beneficio es innegable, reconvirtiendo las funciones de estos ganados que la industrialización e intensificación de la ganadería ha ido dejando fuera de juego», afirman desde Ecologistas en Acción.

En este marco, los ecologistas «ponen en valor los nuevos usos, como la producción de lana para la bioconstrucción, que pueden ser alternativas interesantes a la hora de promover las cría de estos animales que se alimentan de hierbas y restos de podas que son considerados residuos a eliminar en la jardinería urbana convencional».